guerra en israel
Irán, el gran golpe del patrono de Hamás
Numerosos informes de Inteligencia ahora apuntan a la mano de Teherán tras la masacre de civiles israelíes, incluidos ancianos y niños, a manos de los guerrilleros terroristas
Netanyahu asegura que la operación israelí contra Hamás «cambiará Oriente Próximo»
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En marzo de 2014, un grupo de corresponsales en Israel viajamos con Benjamin Netanyahu a la ciudad costera de Eilat, para que el primer ministro nos mostrara en persona todo un arsenal interceptado a un barco camuflado en las aguas del mar Rojo. El ... cargamento era ciertamente impresionante: cuarenta misiles M-302, 180 granadas de mortero y 400.000 balas. Las cajas y sacos entre los que viajaban las armas tenían todos marcas en persa. En un autobús, con Netanyahu micro en mano, le preguntamos: ¿Sabe de dónde vienen las armas, y adónde iban? Netanyahu respondió sin dudar: «Es un cargamento homicida, que viene de Irán y que iba a Gaza».
Ni a Netanyahu ni a la Casa Blanca se les escapa que Irán lleva alentando desde hace más de dos décadas un golpe a Israel como el que Hamás dio el sábado. Ahora, si Irán tuvo parte en la planificación y ejecución de la reciente masacre de Hamás en Israel, EE.UU. y sus aliados tienen ante sí un problema de gigantescas proporciones, una verdadera guerra continental. De ahí la cautela extrema con que Washington e Israel están atribuyendo autoría.
No es que la alianza entre Hamás e Irán le venga a Washington de nuevas. Es algo factual. El grupo palestino fue declarado oficialmente como banda terrorista por el departamento de Estado de EE.UU. en 1997. El informe correspondiente del Tesoro sobre activos y financiación de grupos terroristas afirmaba, ya aquel año: «Teherán, que está en contra de cualquier compromiso con el reconocimiento de Israel, alenta a Hizbolá, Hamás, Yihad Islámica y otros grupos palestinos contrarios a formar un frente coordinado para resistir a Israel y al proceso de paz a través de la violencia y el terrorismo».
Las conclusiones de la Inteligencia de EE.UU. no han cambiado desde entonces. De alentar se pasó a armar. Hasta el informe oficial de la comisión del Capitolio sobre los ataques terroristas del 11-S, ocurridos en 2001, decía abiertamente que Irán era un gran patrono del terrorismo islámico, con un apoyo directo a Hamás.
El acercamiento de Obama
Lo que cambió durante el segundo mandato de Barack Obama en la Casa Blanca fue una voluntad de acercarse a Irán para firmar un acuerdo de desnuclearización. Israel se opuso a ello frontalmente, advirtiendo de la mano de Irán en ataques desde Gaza, entre otros puntos. Aquel viaje con Netanyahu a Eilat era parte de aquella estrategia de advertir al mundo de las intenciones de los ayatolás en Gaza.
Tomemos una advertencia de Benjamin Netanyahu hecha en persona en la capital de EE.UU.: «Los matones de Irán en Gaza, sus lacayos en Líbano, sus guardias revolucionarios en los Altos del Golán están asfixiando a Israel con tres tentáculos de terror». Netanyahu pronunció esas palabras en 2015, durante un controvertido discurso al Capitolio en pleno, invitado por los republicanos, repudiado por la Casa Blanca de Obama, que por aquel entonces ultimaba el pacto con Irán.
Cuando en 2018 Donald Trump sacó unilateralmente a EE.UU. del acuerdo con Irán que había negociado Obama, dijo expresamente que una de las razones era la financiación directa de los palestinos de Hamás. Al matar a Qassem Soleimani en enero de 2020, la Casa Blanca justificó la operación con un misil lanzado en Bagdad por el hecho de que el general de Irán era el gran urdidor de las alianzas con satélites de todo el mundo, entre ellos Hamás en Gaza.
Tras la muerte, Hamás organizó conmemoraciones en su honor en la Franja, y uno de los líderes del grupo islamista, Mahmoud al Zahar, hasta llegó a admitir en 2022 que muchos de los salarios y programas de ayuda, civil y militar, los recibían por decisión y mediación del general.
Un año de planificación
Por eso numerosos informes de Inteligencia ahora apuntan a la mano de Irán tras la masacre de civiles israelíes, incluidos ancianos y niños, a manos de los guerrilleros de Hamás. En EE.UU., el diario 'The Wall Street Journal' dijo que la orden de atacar la dio Irán, citando a fuentes en Gaza y en Beirut. El 'Washington Post' se sumó a esa tesis, citando informes de Inteligencia occidental que explicaron que el ataque se planificó durante un año, con ayuda material de Irán. El presidente francés Emmanuel Macron dijo en una conferencia de prensa el martes, sobre Irán: «Es probable que haya brindado ayuda a Hamás y que haya habido cooperación».
La Casa Blanca, sin embargo, se ha lanzado a negar que, más allá de las líneas generales, haya habido un apoyo material directo e inmediato. Así se expresó John Kirby, portavoz en la Casa Blanca, el lunes: «No hemos visto, y estamos revisando las fuentes de información, evidencia concreta y tangible de que Irán estuviera directamente involucrado en participar o en proveer recursos y planificar estos conjuntos de ataques complejos que Hamas llevó a cabo durante el fin de semana».
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Es decir, EE.UU. tiene información nutrida y abundante del apoyo sostenido a Hamás desde hace más de dos décadas, pero en este momento concreto las circunstancias de cómo un grupo palestino aislado y cercado pudo planificar y ejecutar estos ataques es todavía una incógnita. De fondo está la decisión de Biden en agosto de permitir que Irán accediera a 6.000 millones de dólares en fondos de venta de crudo, rebajando parcialmente las sanciones económicas, como una señal de buena voluntad, un preludio para un nuevo acuerdo que ahora, muy a pesar de la Casa Blanca, se hace todavía más imposible.
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