El PP impone tregua y repliegue en Extremadura y Vox se crece
María Guardiola reconoce a los de Abascal como aliados imprescindibles, aunque insiste en gobernar en solitario
La presidenta de la Asamblea regional se cita hoy con los grupos para proponer un candidato a la investidura
Si fuese un campo de batalla, lo sucedido entre el domingo y el lunes en Extremadura habría sido el equivalente a una retirada táctica en un momento en el que, para alcanzar la victoria, sin ser esta imposible, el coste en bajas se aprecia demasiado alto. Un repliegue táctico.
Tras unos días fuera del foco mediático, lo que evidenciaba ya de forma clara un rectificación estratégica, la presidenta del PP en Extremadura, María Guardiola, desconvocaba en la medianoche del lunes la Junta Directiva Autonómica y el Comité Ejecutivo Regional de carácter extraordinario que ella misma había convocado 48 horas antes.
Aunque Guardiola ya había abandonado días atrás su exposición mediática a instancias de Génova, la líder del PP extremeño pretendía concertar el nuevo rumbo dentro de su territorio. Pero los acontecimientos se precipitan. En la noche del domingo, la agencia Rebellious Words, que trabaja con Guardiola desde hace más de un año, anunciaba que cesaba su colaboración con Guardiola después de que se filtrase un audio en el que Santiago Martínez-Vares, CEO de la firma y principal asesor de la baronesa, dejaba muestras de su animadversión hacia Vox y Santiago Abascal. «Ahora voy a por él. A por él. A partir de hoy no tengo otra obsesión en mi vida que acabar con Vox», decía en uno de los fragmentos del mismo. En el PP consideran que su marcha está justificada porque la posición de Guardiola podía entenderse parte de su objetivo personal. «No vamos a consentir que quienes quieren hacerle daño encuentren en nuestra relación con ella un motivo para atacarla», dice la agencia.
Poco después, los integrantes de estos órganos del PP extremeño recibieron el aviso en forma de mensaje de Guardiola en el que se justificaba la suspensión de la reunión interna «para evitar interpretaciones malintencionadas o distracciones que nos aparten del camino de llevar a Feijóo a La Moncloa». Se suspenden sin fecha.
El desconcierto en su territorio y en el conjunto del partido era grande. No tanto por su negativa a gobernar con Vox, sino por la forma en que plasmó ese rechazo: presentando una discrepancia de fondo y de índole moral para rechazar ese entendimiento. Lo que era difícil de digerir para el conjunto del PP. Por mucho que Feijóo también despliegue una estrategia nacional que intenta minimizar su dependencia presente y futura de Vox, lo cierto es que en el conjunto del país los populares han necesitado y necesitarán a la formación de Santiago Abascal para ganar poder municipal y autonómico. El PP va a diseñar una campaña en la que el llamamiento al voto útil será uno de los ejes. Para atraer a ese flujo de electores que duda entre PP y Vox, era contraproducente transmitir que ambos son cosas opuestas.
La batalla de los plazos
En conversación con ABC, desde el núcleo de confianza de la candidata extremeña explican que «ahora lo importante es que todo este lío no perjudique a Feijóo y a las generales». La convicción de Guardiola es que lo relativo a su investidura «se resolverá», pero que ahora la situación es complicada y es preferible «esperar a que baje el ruido para poder avanzar». Porque en el marco actual «solo sale beneficiado el PSOE».
El movimiento de Guardiola fue entendido en Vox como un paso en la buena dirección. «El respeto es básico entre dos fuerzas políticas que han sido votadas por los extremeños y los españoles en muchas regiones, y que estamos obligados a entendernos y construir una alternativa», señaló ayer Abascal. La tensión en el PP está haciendo que el foco se aparte de Vox, sin que tenga que explicar el rechazo a la oferta de Guardiola de presidir el Parlamento regional, un acuerdo programático y el senador de designación autonómica.
La cuestión vive hoy un nuevo episodio, porque la presidenta de la Asamblea de Extremadura, la socialista Blanca Martín, se reunirá con los cuatro grupos políticos de la cámara. Debería proponer formalmente un candidato a la investidura. El actual presidente, Guillermo Fernández Vara, ya anunció que se presentaría. Según el artículo 25.3 del Estatuto de Autonomía de Extremadura, su investidura debería celebrarse «dentro de los quince días siguientes a su designación». La fecha tope sería el 12 de julio. La estrategia planteada por Guardiola con su misiva de ayer apunta a que ella no planteará ahora intentarlo. Pero el panorama es incierto.
En la misiva enviada a los integrantes de esos órganos del PP que se suspendieron ya se apuesta por mandar un mensaje de tranquilidad: «Estoy convencida de que pronto iniciaremos la marcha como Gobierno para cambiar nuestra tierra». Y de forma expresa incluye una referencia clave: «Soy muy consciente de que también es imprescindible el respeto, el diálogo y el acuerdo programático con Vox en Extremadura. Compartimos una prioridad, pasar página a las políticas socialistas. Es lo que nos debe ocupar». Guardiola se refiere en ese escrito a «no fallar» a los votantes porque se abre «una oportunidad histórica y nadie nos va a apartar de nuestra meta».
En el nuevo enfoque hay otro cambio sustancial: ya no se coquetea con la idea de la repetición electoral. Guardiola tratará de evitarla sin que su rectificación sobre Vox sea completa. Pero los últimos acontecimientos han debilitado su posición a la vez que han empoderado a su aliado necesario.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete