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LA SUERTE CONTRARIA

11-M

De la manipulación a la polarización y de ahí a la radicalización. Hoy, que miro hacia atrás, creo que ese día empezó todo

Umbral, Herrera, Besteiro

El catolicismo protestante

José F. Peláez

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Recuerdo aquella mañana como la recordamos todos. Yo trabajaba en una agencia de publicidad e iba en el Freelander que un compañero había mangado a su padre para librarse de la tristeza del vaho en las ventanas de los buses. Poco antes de las ... ocho, cuando debíamos estar entrando, aún estábamos a media hora e Iñaki Gabilondo daba la noticia de un atentado en Madrid. No dudamos de que había sido ETA, nadie lo hizo. Cuando por fin llegamos a la mesa, la radio estaba puesta y todos estaban conectados a aquellos primeros periódicos online de España, con las conexiones pidiendo una tregua y el contador de muertos como una unción de enfermos. Dos, doce, veintitrés, treinta y cinco. El número subía hasta que llegó a esa cifra maldita en la que te empieza a dar igual. Porque, aunque hoy resulte extraño, por entonces estábamos acostumbrados a las bombas, habíamos crecido en un país con etarras matando inocentes todas las semanas. Pero esto era diferente, nunca habíamos visto una barbaridad así. Quizá Hipercor en el 87. Y, aún así, esto era otro nivel.

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