Sesión de control
Sánchez y Feijóo se enzarzan por sus pactos sin tender ningún puente en común
El presidente del Gobierno pide al líder de la oposición que rompa con «la ultraderecha» y este le responde que sus compañeros alemanes no habrían «comprado» su cargo
El jefe del Ejecutivo desliza a los populares que les pasará lo mismo con la condonación de la deuda que con la revalorización de los pensiones y estos cercan a Montero
El Gobierno se divide en la votación de dos leyes y Sumar sale victorioso en ambas gracias al PP

Las elecciones alemanas celebradas el domingo, donde ganó la conservadora Unión Demócrata Cristiana de Alemania (UCD por sus siglas en alemán), pero con un fuerte ascenso de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), han provocado un nuevo enfrentamiento entre el Gobierno y ... la oposición. En la sesión de control del Congreso, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se han echado en cara sus pactos, ambos con la mirada puesta en el país centroeuropeo, donde, a diferencia de lo que sucede en España, el consenso entre las formaciones tradicionales parece que se abrirá paso para aislar una vez más a las opciones políticas más radicales.
En un contexto internacional de gran incertidumbre, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promoviendo un acercamiento a la Rusia de Vladímir Putin mientras amenaza a la Unión Europea con imponer aranceles al acero y al aluminio, sectores claves para la economía europea, el líder de la oposición, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha preguntado al jefe del Ejecutivo si su alianza con «nacionalistas, separatistas, comunistas y Sortu-Batasuna» es la más apropiada en el actual panorama.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, resultadista, ha afirmado que sí, porque, a pesar de continuar sin aprobar esta legislatura unos presupuestos generales del Estado, el Ejecutivo, a su juicio, «hace que España avance». Según él, los números avalan a la coalición de PSOE y Sumar. España, ha dicho, es la economía de la zona euro que más ha crecido, la segunda potencia del continente en energías renovables y el país que más ha reducido la desigualdad. Y todo ello, ha apostillado, a pesar de «la complejidad de la fracción parlamentaria».
Probablemente, el presidente del Gobierno tuviese en mente que este martes la división en el seno de su Consejo de Ministros propinó dos nuevos reveses a su partido, pese a ser el socio mayoritario de la coalición. La inesperada alianza de PP y Sumar permitió que el Pleno del Congreso tomase en consideración una proposición de ley para nacionalizar a saharauis, con los socialistas en contra, y rechazó una norma del PNV que resucitaba el proyecto de ley de suelo retirado en mayo por el Ejecutivo por la falta de apoyos, pese a los votos a favor del PSOE. «Su Gobierno ha vuelto a romper ayer su disciplina de voto y no tiene autoridad ni para cesar a la vicepresidenta que vota en contra de sus propuestas», ha afirmado Feijóo, hurgando en la herida.
El líder de la oposición, que siempre ha subrayado el malestar con Sánchez por no tratar con él las cuestiones de Estado, le ha preguntado, casi de forma retórica, quién le va a apoyar en la política exterior y de defensa si no la pacta con el partido mayoritario de la Cámara Baja, el PP, y el que tiene mayoría absoluta en el Senado, también el PP. Clarificadora ha sido momentos después la intervención de la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, quien ha preguntado al presidente, no exenta de sorna, si le ha obligado Junts a aceptar la petición del «fascista» Trump de aumentar el gasto en defensa al dos por ciento del producto interior bruto (PIB) y qué hará si el «fascista Trump» le exige que sea del cinco por ciento.
En un momento delicado, donde Estados Unidos amaga con despreocuparse de la defensa europea y Francia y Alemania abogan por lanzar una defensa comunitaria para no ser dependientes de los norteamericanos ante la amenaza de Rusia, socios del Gobierno como Podemos, ERC y Bildu se oponen firmemente a destinar más dinero a inversión militar. También Sumar, dentro del Ejecutivo, es reacio a esto salvo que sean partidas «no belicistas».
«El mundo está definiendo su futuro y a usted solo le preocupa el suyo»
Alberto Núñez Feijóo
Presidente del PP
«El mundo está definiendo su futuro y a usted solo le preocupa el suyo personal», le ha dicho Feijóo a Sánchez. El socialista, como viene haciendo su partido desde las elecciones alemanas, le ha instado una vez más a romper con «la ultraderecha», en alusión a Vox, igual que «la derecha alemana». Pero si la CDU puede evitar a AfD es porque el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) está dispuesto a gobernar con ella. Una pregunta que no quiso contestar el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, Patxi López, este martes en rueda de prensa, en el caso de que se diese una situación similar en España. «Si fuese como sus compañeros alemanes y no hubiese comprado la presidencia, España seguiría teniendo igualdad», le ha repuesto el popular al presidente.
Si el PP y Vox hubieran tenido mayoría en las elecciones generales del 23 de julio del 2023, ha aventurado Sánchez, Santiago Abascal sería vicepresidente del Gobierno y estaría defendiendo los aranceles de Trump, mientras que el popular Esteban González Pons sería ministro y estaría llamando al presidente de Estados Unidos «ogro naranja». «No hay comparación entre este Gobierno de coalición y su potencial Gobierno de coalición», ha zanjado Sánchez, quien todavía ha tenido que responder a otra pregunta en materia internacional.
Ovación improvisada a Aitor Esteban
El portavoz del Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso, Aitor Esteban, ha realizado la que probablemente será su última pregunta como diputado del PNV, porque se marchará a Bilbao para asumir las riendas orgánicas de la formación nacionalista. Esteban ha hablado de una «preocupante distopía» donde Estados Unidos se ha convertido en una «plutocracia». Por eso, más allá del gesto con Ucrania prometiéndole mil millones de euros en ayuda militar para resistir a la invasión rusa, le ha pedido «compromiso y liderazgo» al jefe del Ejecutivo, y que aproveche el lugar donde le colocaron en la reunión que convocó el presidente de Francia, Emmanuel Macron, para responder a la negociación bilateral entre Estados Unidos y Rusia para negociar la paz en Ucrania sin el país atacado.
Sánchez ha reconocido que la situación le produce «inquietud y zozobra» con «saludos nazis», en alusión al gesto que hizo Elon Musk, el hombre más rico del mundo y ahora asesor de cabecera de Trump, en un país que fue fundamental para derrotar al nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Como despedida, Esteban ha pedido que se concrete por fin la reforma de la Ley sobre Secretos Oficiales, una eterna reivindicación del PNV y una reiterada promesa del Gobierno, y Sánchez le ha tomado el guante: «Cuente con que en esta legislatura vamos a modificar la Ley de Secretos Oficiales». Antes, en una interrupción inusual en las sesiones de control, Sánchez se ha puesto en pie a aplaudir a Esteban y le han seguido las bancadas de la izquierda en una improvisada ovación.
'Mutualizar' la deuda separatista
En un segundo plano ha quedado el debate sobre la condonación de la deuda a las comunidades autónomas, después de cerrar el Gobierno un acuerdo con ERC para la quita de más de 17.000 millones de euros en Cataluña, que el Ministerio de Hacienda quiere camuflar con el anuncio de una condonación total de 83.000 millones de euros para todas las regiones. Algo que no contenta a Junts, crítico con el 'café para todos', ni al PP, que considera que se utiliza a las autonomías para tapar un nuevo privilegio al separatismo catalán.
Feijóo ha tocado este asunto de pasada. «¿Condona o condena? La condena es usted», le ha aseverado a Sánchez, que ha empleado su habitual ironía en su réplica: «¿De verdad ha pensando lo de la condonación de la deuda? Son 83.000 millones de euros que van a dejar de pagar las comunidades autónomas. Lo que le digo es que no le vaya a pasar como con las pensiones y la revalorización, que queda atrapado en sus propias contradicciones. Piénseselo mejor».
Ha sido después, en las preguntas a la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, donde el PP ha arremetido contra lo que ha definido como un intento de 'mutualizar' la deuda del separatismo catalán. «Lo que me quita como riojana me lo pone como riojana, pero con la prima de coste de la malversación separatista. ¿Para mutualizar la deslealtad, qué impuesto piensa subir?», le ha cuestionado la secretaria general del PP, Cuca Gamarra. Como sucedió la semana pasada, después del lío entre PSOE y Sumar por la tributación del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) en el salario mínimo interprofesional, Montero ha sido la pieza de caza mayor, con preguntas sobre la corrupción que cerca al Gobierno de Miguel Tellado, Elías Bendodo y Ester Muñoz y, después, una interpelación de Juan Bravo por el «infierno fiscal» del Ejecutivo. Ella, otra vez, ha vuelto a negar que se hayan subido impuestos a las clases media y trabajadora.
En los pasillos del Congreso, después, se ha referido también a este último asunto la portavoz del Grupo Parlamentario Vox en la Cámara Baja, Pepa Millán, quien ha aseverado que la deuda de las comunidades autónomas se debe a «la irresponsabilidad» de PP, PSOE y separatistas, y ha añadido, en la línea de los populares, que la condonación anunciada ahora por Hacienda es «una concesión más» a los independentistas para «pagar sus caprichos». «Quieren disfrazarlo», ha lamentado la diputada derechista. Fuentes del Gobierno apuntan ya que todo dependerá de Junts, incluida la posición final del PP, al que ven dispuesto a cambiar de parecer en función de si pueden provocar o no una derrota del Ejecutivo.
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