AJUSTE DE CUENTAS
El hijo de Calviño y la sobrina de De Guindos
Es muy diferente la reacción social ante las sospechas de nepotismo por parte de la izquierda y de la derecha
El BCE descarta a Margarita Delgado al frente de la supervisión bancaria y despeja el camino a Calviño en el BEI

La contratación, en noviembre del año pasado, de un hijo de la vicepresidenta Nadia Calviño por parte del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) del que ella era gobernadora desde 2019, ha llamado la atención de un puñado de medios. Estos han justificado ... su escrutinio en el antecedente que supuso la candidatura del esposo de la vicepresidenta, Ignacio Manrique de Lara, quien superó un proceso de selección organizado por la directora de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva, que era antigua subordinada y amiga de Calviño. El diario 'El Mundo' reveló una serie de irregularidades en este proceso y el PP presionó a la vicepresidenta para que diera explicaciones en el Parlamento, cosa que nunca hizo. Calviño dijo que se trataba de ataques políticos y nunca admitió que había incompatibilidades. Su esposo acabó renunciando a la plaza que había ganado y dijo que tenía mejores alternativas.
En el caso del BERD, hay un código de conducta interno que establece estrictas incompatibilidades para el personal que trabaja allí con el fin de combatir el nepotismo, pero la entidad no quiere aclarar si se ha aplicado o no. Una explicación no oficial indica que estas normas no alcanzarían a los miembros de la junta de gobernadores que Calviño presidió entre 2019 y 2020 y vuelve a presidir desde hace una semana. Resulta muy extraño que se apliquen restricciones a los empleados, pero no a quienes ocupan posiciones superiores, aunque estas no tengan funciones ejecutivas. El BERD es una entidad que no cuelga exactamente de la institucionalidad europea como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) que Calviño también aspira a presidir. Mientras en el BEI los accionistas son los 27 países miembros de la UE, en el BERD toman parte 71 países, la Unión Europea y el propio BEI.
El caso del hijo de la vicepresidenta, un joven educado en la Universidad de Southampton y con estudios de postgrado en la London School of Economics, recuerda la cacería política que se emprendió en 2013 contra Beatriz de Guindos, sobrina del entonces ministro de Economía, y Micaela Arias Domecq, hija de Miguel Arias Cañete. De Guindos, una funcionaria altamente cualificada, técnico comercial y economista del Estado por rigurosa oposición, recibió una promoción interna que le correspondía por sus méritos profesionales. Pero esto no bastó para que la Prensa de izquierda y las redes sociales dieran pábulo a titulares como «La hija de Cañete y la sobrina de De Guindos hacen carrera» (Público) o «Todo queda en familia: la sobrina de De Guindos y la hija de Cañete, miembros del 'súper regulador'» (Infolibre).
Al ver el escándalo social producido, De Guindos terminó renunciando a la promoción a las 24 horas y se mantuvo en el cargo que ya tenía en la Administración. Entonces se prescindió de los criterios objetivos preexistentes para juzgar la situación (ambas profesionales eran funcionarias de carrera). Hoy, estamos pagando las consecuencias de esos entusiasmos del pasado. jmuller@abc.es
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