Manuel Ruiz, contratenor: «El discurso de las nuevas masculinidades es tan antiguo como contemporáneo»
El intérpete cordobés presenta este domingo en el FeMÀS su homenaje a la figura de los castrati, 'Il primo uomo'
El FeMÀS inicia su segunda semana con grandes artistas como Il Suonar Parlante o el contratenor Manuel Ruiz

'Il primo uomo' ('El primer hombre') celebra su segunda representación en el Festival de Música Antigua de Sevilla, FeMÁS, tras su estreno hace un mes y medio en Córdoba. Se trata de uno de los espectáculos más singulares de esta 42 edición, ... netamente andaluz y de varias lecturas más allá de la puramente musical. El contratenor Manuel Ruiz reivindica la figura de los 'castrati' en este montaje ideado por él pero diseñado en colaboración con el también contratenor y director musical Carlos Mena, dibujado con las coreografías de un Premio Nacional de Danza, Antonio Ruz, bordado con el preciosista y simbólico vestuario del granadino Pablo Árbol. Le acompaña además Íliber Ensemble.
En esta obra, que recala el domingo en el Teatro de la Alameda, el público será transportado a la época en que artistas como Carlo Broschi, más conocido como Farinelli, brillaron en los escenarios y cortes reales de Europa. El castrati, protegido por la reina Isabel de Farnesio, dejó una huella imborrable en la música de la España del siglo XVIII como músico de cámara de los reyes Felipe V y Fernando VI. En el camino por esta etapa dorada se interpretará una selección de arias barrocas de Scarlatti, Handel y Vivaldi con una dramaturgia que llevará al espectador a percatarse de que hay cuestiones sociales de hoy que entroncan en siglos atrás.
-¿Cómo surge la idea de este homenaje a la figura de los castrati?
-Es una idea que se lleva fraguando en mi cabeza desde hace mucho tiempo. Y aunque nació de mí he contado con el magnífico Antonio Ruz y con el magistral Carlos Mena, tengo la suerte de estar rodeado por unos enormes profesionales. Soy contratenor, una voz que va unida a los castrati porque por tesitura vocal cubrimos justo ese repertorio. También podemos abordar roles femeninos porque aproximadamente tenemos la misma extensión vocal. No era muy difícil que surgiese en cualquier contratenor la idea de hacer un espectáculo abordando el repertorio para castrati. Eso por una parte. Por otra, me parece muy importante hacer una revisión contemporánea de los castrati porque eran hombres que desarrollaban roles masculinos, roles femeninos y roles neutros dentro de una ópera barroca. Me parece muy importante esa transformación y esa puesta en el escenario de diferentes modelos de masculinidad que es un tema tan actual y tan contemporáneo.
'Il primo uomo' de Manuel Ruiz
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Dónde: Teatro Alameda
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Dirección: Calle Crédito
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Cuándo: 30 de marzo de 2025
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Horario: 20 horas
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Precio: 20 euros
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Entradas: femas
-Más allá de esas posibilidades vocales de los castrati, ¿qué legado han dejado a la música?
-Han dejado un patrimonio musical incontestable, o sea, hay verdaderas joyas musicales que son obras de arte que fueron compuestas para Farinelli, por ejemplo, o que fueron compuestas para Senesino. Es una pieza fundamental dentro del desarrollo operístico del Barroco. Es un eje que vertebra la evolución histórica de la ópera.
-Ha dicho además que esta figura, su significado, está de rabiosa actualidad cuatro siglos después de su apogeo y uno del último 'castrato'.
-Cinco siglos atrás desgraciadamente el discurso social muy posiblemente sería bastante similar al actual y los conflictos con la identidad de género también. Lo que pasa es que muchas veces pensamos que lo que estamos viviendo ahora nunca pasó antes y posiblemente lo que estamos viviendo es lo que pasó antes con una onda expansiva más grande porque evidentemente el mundo es diferente y los medios de comunicación tienen otra trascendencia, está todo más globalizado. Eso es incuestionable, pero me parece y esto te lo digo por un estudio de la ópera, un estudio de laboratorio, me parece que en este sentido la sociedad no era demasiado diferente a lo que vivimos actualmente. En cuestión de conflictos sociales, te estoy hablando, no me estoy metiendo en transexualidad y toda esta cuestión. Es una cuestión de discurso social. En cualquier obra de género el héroe masculino tiene arias victoriosas, arias de enfado y tiene arias de derrota en las que llora. Por ejemplo, Julio César, que era el emperador del mundo, aparece naufragando en una playa llorando e invocando al alma y en otro momento aparece enfadado porque lo han traicionado. Sí, en el periodo barroco ya se ponía de manifiesto los diferentes afectos dentro de una persona.
-Eso que hoy llamamos las nuevas masculinidades.
-Yo pienso que ahí ya había una exploración de la psicología del personaje masculino a 360 grados. Se lleva hablando siglos de las nuevas masculinidades, aunque se le haya puesto este nombre actualmente, pero pienso que es un discurso tan antiguo como contemporáneo.

-¿Los castrati se identificaban con la voz masculina, la femenina y la neutra. Esta última era la de Dios?
-En 'Il primo uomo' también se pasa por el alma. Entonces, en un contexto más religioso del repertorio hay óperas que también incluyen el carácter religioso. Podemos decir que sería la voz de Dios, porque ni siquiera nombran a Dios, es la voz de Dios, no son todavía capaces de personificarle. Y en un contexto un poco más profano pues puede ser el alma, el que está hablando, el que se está revelando y el que está transmitiendo un mensaje, que normalmente son mensajes moralizantes, mensajes que tiene un doble fondo.
-Desde el punto puramente artístico, ¿cómo se consigue traer a la contemporaneidad esa relación social?
- Estrenamos en Córdoba el 8 de febrero con todo vendido, fue muy emocionante. Y en una entrevista previa me preguntaron cómo podría estar solo en una ópera barroca con revisión contemporánea, que cómo se hacía. No me lo había planteado hasta ese momento y dije que había una cosa que está por encima de nosotros, por encima de mí, por supuesto. Primero en la música y después está la cuestión de debate y es una cuestión que hay que visibilizar. Nos estamos sirviendo de un patrimonio artístico musical, en este caso barroco para poner en la palestra de nuevo este mensaje dentro de un teatro. Me parece muy importante que cada uno desde nuestra parcela vital podamos llevar a la reflexión alguna cuestión.
-Y en esa parcela también se vale de la danza y el vestuario.
-A Antonio Ruz no hace falta que lo presente, pero bueno, por reseñar algo muy identificativo, fue Premio Nacional de Danza en 2018. Es un artista también muy completo, ha sido bailarín, coreógrafo, tiene su propia compañía de danza, o sea que también tiene la parte empresarial y es un director de escena magnífico. Es muy importante rodearse de artistas grandes que te nutren como artista y como persona. Ha hecho una escena sutil, bonita, con líneas muy rectas, muy minimalista. El diseño de luces lo hace Olga García. Me parece fundamental iluminar todas estas emociones presentes en la obra. Y, por supuesto, Pablo Árbol con el diseño de vestuario. Él es el diseñador de vestuario del Ballet Flamenco de Andalucía, trabaja con Patricia Guerrero. Usa los volúmenes, los juegos de claroscuros haciendo un símil también a las artes plásticas barrocas, por ejemplo, hay mucha inspiración en Caravaggio con esos pliegues y los claroscuros.
Todo eso lo que hace es contextualizar el marco de la propuesta narrativa que se está ofreciendo. Yo estoy solo en el escenario, se me ve solo en el escenario pero, efectivamente, no estoy solo.
-¿Como cree que encajará su propuesta en el FeMÀS?
-El concepto de antiguo es del Romanticismo, entonces todo lo que va antes se considera antiguo en la historia de la música, entendiendo esto como una clasificación en cajones de la historia del arte, algo muy general. A mí me parece muy idóneo, una propuesta bastante interesante dentro de un festival de música antigua porque esta propuesta está explorando lo escénico dentro de la música antigua, no tanto así como una producción operística barroca, que evidentemente suele ser más grande, con un elenco y una escenografía mayores y una producción más compleja y por tanto un espacio escénico más grande, en fin, una serie de particularidades que hace que la viabilidad sea un poco más compleja, pero a mí me parece importante este formato, pequeño y mediano porque facilita mucho la cuestión. También me parece muy importante que todo el equipo seamos de Andalucía.
-¿Habrá gira?
-Hay muchas cosas planteadas, pero no puedo decir nada todavía. Pero sí, hay bastantes cosas planteadas después de Sevilla, dentro y fuera de festivales. Hay propuestas para salir de España. Hay un poco de todo, pero no puedo adelantar nada.

-Scarlatti, Handel, Vivaldi... ¿Qué ha motivado la elección de este repertorio?
-La selección del repertorio ha durado aproximadamente un año. Empezamos con una base de 21 composiciones y durante el proceso se han ido quedando atrás. La hemos elegido por las características de mi voz, mis cualidades vocales, y también hemos discriminado para hacer un recorrido completo a nivel emocional. Otro criterio de selección ha sido el tipo de personaje, masculino, femenino o neutro. Para explorar las tres vertientes de los castrati dentro de una ópera barroca. ¿Por qué hemos elegido estas? Es buena pregunta. Pero no sé decir un motivo, seguramente habrá varios motivos. Tiene mucho que ver también con lo que iba bien a mi voz, lo que yo en ese momento entendí el afecto que representaba y lo implementé dentro de mí, supe darle ese carácter y supe transmitir justo eso que la aria estaba demandando de mí.
-¿Considera que es una propuesta valiente?
- Sí, muy valiente. En el escenario salgo yo solo y canto ocho arias sin descanso. O sea, físicamente eso ya es una cuestión bastante dura, bastante exigente a nivel vocal, físico y de concentración. Hay mucho movimiento, mucha sutilidad en la danza, hay cambios de vestuario, me desnudo en el escenario y me vuelvo a vestir dentro del propio escenario. Pero también es valiente por el discurso. A mí me parece muy importante que desde las artes escénicas se hable de la actualidad, que llevemos a la sociedad, a través de la ópera en este caso, un tema de debate. Cada uno somos lo que somos, pero que se vea dentro del teatro, a mí eso me parece fundamental.
-Además, como dice, a través de un género como la música clásica.
-Sí, un género que no lo trata o si lo trata no lo hace de una manera tan frontal y directa. Posiblemente se trata porque siempre hay cameos en los que un hombre sale disfrazado de mujer o viceversa, pero cuando se producen esos comeos suele haber burla, y no es algo gracioso. Cada uno es como es y ya, es tan sencillo como eso.
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