PÁSALO
La bandera en la Giralda
La bandera de Andalucía que colgó de la Giralda la requisaron en el Nou Camp
Durante la promoción del libro sobre la historia del andalucismo 'Poder andaluz', de José Luis Villar, militante histórico de la segunda generación verdiblanca, detecta que se desconoce por completo la génesis de la bandera a la que hoy se le rinde tributo gracias a la ... decisión de Juanma Moreno, un señor de derechas de toda la vida. Es un hecho que las cosas se asumen sin reparar mucho en su génesis y el señor Villar, en su paseo rejuvenecedor por toda Andalucía con su libro bajo el brazo y el acompañamiento casi siamés de Alejandro Rojas Marcos, descubre que la gente cree firmemente que la bandera siempre estuvo ahí, como un elemento más del paisaje, como una palmera, por ejemplo, de los Jardines de Murillo. Pocos conocen la existencia y la bonita historia de José María Osuna, descubriendo la enseña de Blas Infante a los iniciados. Esa bandera que un cuatro de diciembre de 1977 (difícil no recordar aquella portada de ABC donde un grupo de niños, metáfora de los nuevos tiempos, entre los que se encontraban los nietos del padre de la patria andalucista e hijos de la primera quinta de verdiblancos, como Amalia Ortiz de Lanzagorta) paseó por las calles de Sevilla como si hubiera renacido tras la larga y oscura noche de su enclaustramiento.
Nadie la conoce o muy pocos saben de ella. Pese a presidir instituciones y los colegios públicos de la comunidad. Por eso es muy conveniente hacer lo que ha impulsado la Junta durante esta semana que desemboca en el primer 4D oficial: enseñar su génesis, explicar su significado y sembrar en el corazón de los escolares su significante. No es una bandera de fútbol ni un traje de gitana, como muchos de los más progresistas de aquel tiempo la descalificaron para, como actores en un entreacto, cambiar sus ropajes y convertirse en andalucistas de toda la vida. Si Carlos Cano viviera podría contarnos cómo fue aquel desagradable episodio en un concierto en el Puerto de Santa María, donde unos militantes comunistas no dejaron desplegar la bandera andaluza. Es curioso: la bandera sobrevivió a la dictadura. Y también a los que se ufanaban de haber acabado con ella…
En la historia de la bandera hay un episodio en Sevilla digno de no olvidarse. Si en Málaga cae abatido García Caparrós en un suceso de escasa memoria democrática, en Sevilla, un grupo de militantes andalucistas logra colgar de la cara a levante de la Giralda, una enorme arbonaida de diez metros de largo por dos y medio de ancho. Fue confeccionada en Mairena del Aljarafe por Emilio Vaz y su señora Eligia. Entre los que la colgaron, salvo algún imperdonable olvido, estaban Juan Manuel Sanz, Pepi Cubero, Emilio Ávila, Manuel Pérez Chaves, Meli Rey, Carlos Donaire, José Manuel Pérez Alonso y Luis Páez Vayreda, que me lo contó para ABC en su día. En mayo del 77, para reivindicar la presencia migratoria y denunciar la explotación andaluza en Cataluña, se llevó al Nou Camp, donde jugaba el equipo de La Palmera. Allí la requisaron, nos quedamos sin uno de los símbolos más interiorizados por los sevillanos y, encima, el equipo heliopolitano perdió por tres a uno. Escenarios de robos deportivos inolvidables, la bandera de la Giralda se perdió en el Nou Camp, pero entendimos que conforme más andaluces somos más españoles nos sentimos…
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