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Bolaños se niega a aceptar el cambio de elección del CGPJ

Las negociaciones con la mediación de Reynders siguen encalladas en las mismas posiciones

Bolaños y Reynders coinciden en que Bruselas ha hecho preguntas a España sobre la amnistía

Félix Bolaños y Esteban González Pons reunidos con Didier Reynders EP
Enrique Serbeto

Enrique Serbeto

Corresponsal en Bruselas

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La segunda reunión, celebrada este lunes, entre el ministro de Justicia, Felix Bolaños, y el popular Esteban González Pons con el comisario europeo del ramo, Didier Reynders, ha terminado sin ningún acuerdo, por lo que se han vuelto a citar para la primera quincena del mes que viene. Según González Pons, «el problema principal no está resuelto, creemos que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) debe renovarse al mismo tiempo que buscamos una solución para cambiar las reglas de elección de sus miembros», mientras que Bolaños insiste en desvincular los dos elementos y solo se ha referido a la designación de los componentes del órgano de gobierno de los jueces españoles.

Pese a que ambas partes han reconocido «avances» aunque sean muy lentos, el principal obstáculo para llegar a un acuerdo sigue siendo la negativa del Gobierno y del PSOE a aceptar un cambio en el sistema de elección de los 20 vocales del CGPJ para que al menos los 12 que proceden de la propia carrera judicial sean elegidos por los propios jueces y no, como ahora, todos ellos por los dos grande partidos en el Parlamento. Reynders ha publicado un brevísimo comunicado en el que dio cuenta de que la reunión había tenido lugar, que había sido «cordial» y que tienen previsto reunirse de nuevo en la primera quincena de marzo.

El mayor punto de fricción, como ha reconocido Pons, es que el Gobierno «solo quiere renovar» el CGPJ, sin comprometerse a pactar al mismo tiempo una ley que cambie el modelo de elección de los 12 vocales judiciales de acuerdo con los requisitos de la propia Comisión Europea y de la Comisión de Venecia, que forma parte del Consejo de Europa, la institución que marca el criterio aceptable para el reforzamiento del Estado de derecho.

Ambos interlocutores han comparecido para explicar sus posiciones, de modo que ha quedado claro dónde está el escollo que ni siquiera la intervención de la Comisión ha podido superar. Pons insiste en que el CGPJ «debe renovarse al mismo tiempo» que se pacte la reforma del sistema de elección de sus vocales con «un nuevo modelo que garantice la independencia de nuestros tribunales y la separación de poderes en España».

La cuestión en disputa está ya tan delimitada que las dos partes utilizan como referencia la frase canónica de la Comisión Europea y que corresponde al informe sobre la situación de la Justicia en España que publica el Ejecutivo comunitario y en la que se dice que la renovación del CGPJ debe hacerse con urgencia «e inmediatamente después» cambiar las reglas de elección.

La posición del PSOE es que se pacten los nombres cuanto antes y solo después iniciar las discusiones para una reforma que hasta ahora siempre han dicho desde el partido y desde el Gobierno que no desean. González Pons insiste en que se puede pactar la renovación con los nombres que están más o menos sobre la mesa desde hace meses, pero no la darán por buena mientras el Gobierno no haya aceptado que hay que volver a un sistema que reduzca el peso político de los nombramientos y, en este sentido, ha repetido que mantiene el principio de que «nada está pactado hasta que todo esté pactado». Es decir, solo habrá acuerdo si se aceptan las dos premisas.

Pons había dicho tras la primera cita que era «pesimista». Este lunes ha afirmado que, «si creyera que no va a haber acuerdo, no estaría pensando en volver en marzo». Bolaños ha admitido que «el avance es que estamos en una misma mesa negociando la renovación del CGPJ». Reynders había puesto al principio un plazo de dos meses para encontrar esa fórmula que desbloquee este órgano. Este lunes los dos ya daban por hecho que ese plazo se rebasará incluso cuando Reynders tenga que dejar el cargo si es elegido secretario general del Consejo de Europa, porque la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, puede nombrar a otro comisario para seguir intentándolo. El mes que viene, más.

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