El PP ya ha perdido 15 días de precampaña en sus enredos con Vox
Génova impone un repliegue en Extremadura mientras en Valencia se constituyen las Cortes, presididas por los de Abascal
Sus propias acciones han alimentado un eje de discusión que anhelaba Sánchez para las elecciones generales
Las últimas dos semanas han atrapado al PP en un relato incómodo. Justo el que pretendía esquivar. Y que constituía una de las bazas estratégicas de Pedro Sánchez al adelantar las elecciones al 23 de julio: poner el foco en la relación entre el PP y Vox ... . Tras una precampaña y campaña electorales para las municipales y autonómicas con todo a favor, el tiempo empieza a soplar en otra dirección. Así lo sienten en el PP, donde la incomodidad es manifiesta.
El repliegue en Extremadura es el último capítulo de una sucesión de días que han lastrado el ánimo del partido, disparado tras el 28M. Se produce tras unas fechas que han puesto en jaque incluso el futuro político de María Guardiola. Los acontecimiento se precipitan en la tarde del domingo, con la ruptura de su vinculación con Santiago Martínez-Vares como asesor de comunicación y con la posterior misiva en la que desconvocaba los órganos regionales previstos para debatir la cuestión.
Pero el fondo en el cambio estratégico en Extremadura se viene sembrando desde hace días. Un giro que constituye un cambio de enfoque evidente respecto al primer momento. En público, Alberto Núñez Feijóo no solo no desautorizó a Guardiola, sino que justificó una posición diferenciada a la coalición valenciana. «Se ha actuado de forma correcta, tanto en Valencia como en Extremadura», llegó a decir el presidente del PP. Su justificación de unas negociaciones descentralizadas ha despertado inquietud en el partido. Fue el pasado miércoles. La cuestión extremeña resta foco a la reunión con la fundación Reformismo 21, donde participa ese día por primera vez Luis Garicano.
Pero lo que sí se produjo a mediados de la pasada semana, la contundente rueda de prensa de Guardiola contra Vox, fue la transmisión de un mensaje después de que a esa comparecencia le sucediesen varias entrevistas: la baronesa extremeña debía reducir su exposición mediática y cesar en su pulso con Vox. Pero en público sigue sin ser desautorizada. Y es que en Génova llegaron a coquetear con la idea de que su ejemplo sirve a la estrategia de que el PP no se entrega a Vox a cualquier precio. Lo hace el 22 de junio el portavoz de campaña, Borja Sémper: «No vamos a renunciar a nuestros principios por acceder al poder a cualquier precio».
Un día después, la toma de posesión de Díaz Ayuso queda opacada de nuevo por esta cuestión. Ese día Feijóo reconoce una «divergencia importante» en Extremadura. Y hace gala de que el pacto con Vox no es generalizado. Distintas fuentes del PP, tanto de Génova como de los territorios autonómicos, refieren que el pasado viernes, cuando Guardiola acudió junto a otros líderes y parte de la dirección nacional a la Puerta del Sol para la toma de posesión de Isabel Díaz Ayuso, se vivieron «momentos tensos» e «intercambio de reproches» por parte de algunos miembros de la cúpula de Génova hacia María Guardiola.
El domingo, en un acto junto a Feijóo, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, reivindica que su Gobierno de coalición es «útil y eficaz». El 17 de junio se han constituido los ayuntamientos en toda España y donde ha sido preciso ambos partidos han pactado, incluidos los extremeños. «No sé cómo va a acabar lo de Extremadura», señala un diputado nacional. «Ir a elecciones allí es un riesgo enorme», dice un barón territorial. «Si hubiera ido por el argumento aritmético habría ganado el relato. Porque primaría la idea que el cambio se pone en riesgo por Vox», refieren desde un Gobierno municipal. «Se ha dejado llevar por el elogio de gente que nunca nos va a votar», lamenta otra diputada. Son días de nervios y confusión en el PP. La postura de fondo de Guardiola no es cuestionada de forma generalizada, sí su plasmación en términos de incompatibilidad ideológica con Vox.
Extremadura ha sido y todavía es el principal foco de preocupación. Pero en la Región de Murcia no hay avances. Sí hay más optimismo en Aragón y Baleares. Pero la sensación es que, habiendo superado la constitución de ayuntamientos el día 17 sin excesivos problemas allí donde había que pactar con Vox, el marco autonómico esté levantando tanto dolor de cabeza. También lo provocó la Comunidad Valenciana. El día 12 Sémper puso una línea roja al candidato de Vox en esta región. Generó malestar en el PP valenciano, que se reunía con él al día siguiente. La retirada exprés de Carlos Flores llevó a Carlos Mazón a cerrar la coalición. Tampoco ayudó estas semanas a liderar el propósito de marcar la agenda que en las constitución de las listas electorales al Congreso de los Diputados no se visibilizase la incorporación de algunas de las figuras de peso que vienen colaborando con Feijóo en los últimos meses. En el PP se esperaba algún gesto.
Los populares han intentado sacar la cabeza con muchos eventos y Feijóo está teniendo una presencia elevada en actos con marcado enfoque sectorial y en los que presenta sus propuestas o insisten en sus prioridades. El domingo en Salamanca, el lunes en Barcelona y este martes en Valencia. Pero todo se consume en el fuego de la relación con Vox. Feijóo tiene ya menos de cuatro semanas para bajar la temperatura en ese escenario. Y eso con cuatro autonomías con negociaciones aún pendientes con Vox.
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