Las prolongadas lluvias abocan a Andalucía a una intensa temporada de virus del Nilo
Las condiciones climáticas son similares a las de 2024, cuando se dio el máximo de contagios en la región
La Junta refuerza el plan de control con 1,2 millones. Entre otras cuestiones, se identificarán casos leves en zonas diana
Salud prevé un riesgo alto de virus del Nilo en más de cien municipios andaluces durante 2025
Andalucía está a punto de afrontar otra temporada complicada en cuanto a la proliferación de mosquitos transmisores del virus del Nilo Occidental. El punto de partida es muy similar al del pasado 2024, cuando se registró el mayor número de contagios notificados en humanos: ... un inicio de primavera lluvioso como antesala de varios meses de altas temperaturas.
Tomando de referencia a la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir, a la que se vinculan las tierras más comprometidas, si el marzo precedente supuso un promedio de precipitaciones de 177 litros, las últimas lluvias marcan la diferencia. El acumulado del mes alcanzaba los 224 litros a fecha del jueves 27. A ello habría que sumar el anuncio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que no esconde que la estación recién estrenada será «calurosa».
Los mosquitos necesitan del medio acuático para completar su ciclo vital. Las hembras ponen los huevos en el agua y es ahí donde se desarrollan hacia la fase larvaria y la de pupa. Las zonas de Sevilla y Cádiz, donde la presencia de mosquitos transmisores ha sido continuada durante tres años, elevando a la categoría de 'endémica' esta enfermedad en la región, presentan amplias zonas de humedales, marismas y arrozales que están repletos de agua en estos momentos. Huelva, con la mayor parte del Parque Natural de Doñana, es otro claro ejemplo.
Son zonas susceptibles de la ovipuesta, pero también reclamo de aves migratorias de otras latitudes con las que también se pueden generar nuevos contagios —por su capacidad de ser reservorio vírico— si vienen contagiadas del virus del Nilo desde sus tierras de origen. Si algún mosquito les pica, ya en Andalucía, éste se convierte en un nuevo transmisor y el virus se pone en recirculación.
La Junta de Andalucía ha puesto todo su empeño en reforzar el protocolo para evitar que, pese a la similitud climatológica, se alcancen las cifras de contagio del pasado 2024, cuando se notificaron a la red de alerta hasta 106 casos confirmados entre los meses de julio y octubre y uno más fuera de la temporada habitual, en febrero.
Como apunte, el 63,6% de las infecciones se produjo entre Coria del Río, Dos Hermanas, La Puebla del Río y Los Palacios y Villafranca. En el intenso 2020 —que dejó 73 personas con meningoencefalitis—, el 52,1% de los casos también se circunscribió a esta zona.
Tal y como se recoge en el Plan Estratégico Andaluz para la Vigilancia y Control de Vectores Artrópodos con Incidencia en Salud (PEVA), «lo sucedido en 2020 y 2024 deja de ser una anomalía, por lo que no se puede descartar una nueva incidencia de esas dimensiones». Se refuerza la hipótesis con la bajada drástica de casos entre 2021 y 2023, con acumulaciones de agua testimoniales en los meses clave.
Un plan de año completo
De entrada, la Consejería amplía el programa de actuación al año completo, cuando hasta ahora se concentraba entre abril y noviembre. Cabe destacar que son los ayuntamientos y, muy especialmente, las diputaciones provinciales las que deben poner en marcha los tratamientos químicos preventivos.
A este respecto, el final de las precipitaciones continuadas será el que marque el momento óptimo para administrar los larvicidas, pues hacerlo en las condiciones actuales dejará un beneficio nulo. Por su parte, el ciclo de las plantaciones de arroz será el que marque el otro extremo: aplicar biocidas con el cereal en crecimiento arruinaría la cosecha. Por poner un ejemplo, la Diputación de Sevilla ya ha empezado a aplicar los biocidas en los puntos más sensibles, en claro contraste del tardío inicio del pasado 2024.
Del mismo modo, en aquellas zonas de tradicional incidencia se aplicarán métodos de vigilancia sanitaria para identificar los casos leves, que a menudo pueden pasar desapercibidos al no arrojar una sintomatología drástica como la que dejan los contagios de efecto neuroinvasivo —el 80% de los casos son asintomáticos—.
Por último, los expertos también ponen el acento en que el virus puede dar la cara en entornos urbanos. El alcantarillado, los sótanos inundables, los canalones de drenaje de los tejados si están obstruidos o los imbornales de los patios son algunos ejemplos. Luego estarían los más evidentes, como las piscinas o los lagos, estanques y demás masas de agua de jardines o parques.
La consigna es evitar la acumulación de agua en la medida de lo posible. Incluso la que se acumula en los platos de las macetas puede albergar alguna larva, de ahí que se aconseje tirarla si lleva varios días estancada.
En este sentido, advierten de los jarrones con flores que suelen adornar los cementerios a los que, por norma, no se les suele hacer un seguimiento periódico. También de los neumáticos que, en algún centro escolar, sirven de juego para los niños y para los que aconsejan perforación o colocarlos semienterrados en posición vertical.
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