Juegos Olímpicos de Invierno
El dopaje mancha de nuevo al deporte español
La patinadora Laura Barquero, undécima en la final de patinaje artístico en Pekín 2022, da positivo por Clostebol en un control realizado durante los Juegos

Acabados ya los Juegos, como luctuoso e inesperado epílogo, España se despertó ayer con la noticia del positivo de Laura Barquero , una de las patinadoras que participaron en la cita olímpica bajo la bandera nacional, cuya muestra analizada por el laboratorio de Pekín arrojó ... un resultado anómalo. Un mazazo para el deporte español, que ve cómo la mancha del dopaje vuelve a golpear de nuevo al olimpismo del país dos decenios después de que Johann Mühlegg lo situara en el epicentro del dopaje mundial.
El positivo de Barquero, que participó en los Juegos junto a Marco Zandron en la modalidad de patinaje artístico por parejas, se produjo el 18 de febrero, justo después del programa corto. En ese análisis, realizado por el laboratorio de Pekín, se detectó la presencia de Clostebol, un esteroide anabolizante prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Tres días después de la recogida de la muestra, la Agencia Internacional de Pruebas (ITA, por sus siglas en inglés) informó del positivo a la interesada y envió su informe a la Cámara Antidopaje del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) que será la encargada de recibir las alegaciones de la patinadora y de emitir, si procede, una sanción. Barquero tiene derecho a solicitar un contraanálisis de la muestra B.
El Clostebol es un esteroide anabolizante androgénico que está presente en diferentes fármacos ginecológicos y que también se utiliza en productos destinados a la cicatricación de heridas superficiales. En cualquier caso, según pudo confirmar ABC a través de diferentes fuentes, es un anabolizante de los conocidos como ‘suaves’, que no conlleva una mejora muy sustancial en el rendimiento deportivo de un atleta. Está considerada una ‘Sustancia no específica’ exógena , por lo que se presupone una intencionalidad por parte del deportista, lo que conlleva una sanción de entre dos y cuatro años.
Tanto la Federación de Deportes de Hielo (RFEDH) como el Comité Olímpico Español (COE) optaron ayer por la prudencia, a la espera del posible contraanálisis, antes de llevar a cabo cualquier valoración. Tampoco el Consejo Superior de Deportes (CSD) quiso opinar al respecto tras ser consultado por ABC.
Barquero vive y entrena en Bérgamo (Italia), donde convive con su compañero y pareja sentimental, Marco Zandron. La patinadora, que ayer no ofreció su versión de los hechos, deberá preparar ahora su defensa y alegaciones al TAS, que decidirá luego sobre su sanción. Antes de viajar a los Juegos, la madrileña –de solo 20 años– fue sometida a un control por la Agencia Estatal Antidopaje que fue negativo.
Antecedentes
La proliferación de positivos por esta sustancia en los últimos tiempos llevó a la revista científica ‘ Wiley Analytical Science ’ a publicar un artículo titulado ‘Deteción de clostebol en deportes: ¿Dopaje accidental?’ en la que se aseguraba que el «contacto ocasional con la zona de aplicación de otras personas que hayan utilizado la crema –que contiene el Clostebol– puede producir un hallazgo analítico adverso». De hecho, el TAS decidió hace dos años anular la sanción de un año que había interpuesto la Federación Internacional al nadador Gabriel da Silva Santos , que había dado positivo por esta sustancia y que había argumentado que su cuerpo se había contaminado por compartir toallas y productos de baño con un familiar que había consumido la sustancia bajo prescripción médica. La última deportista que vivió una situación similar a la de Barquero fue la esquiadora noruega Therese Johaug , controlada por Clostebol y condenada a 18 meses. En su caso alegó que había sido un protector labial el causante de su positivo, lo que no evitó la sanción del TAS, que dio credibilidad a su versión, pero que castigó su negligencia.
Hacía dos décadas que España no experimentaba un mazazo similar en unos Juegos de Invierno. Entonces, Johann Mühlegg –esquiador de fondo alemán nacionalizado español– sumaba tres medallas de oro en Salt Lake City 2002. Hazaña truncada cuando un análisis posterior detectó EPO en su sangre . Aquel episodio dejó muy tocado al deporte español, señalado por las autoridades internacionales por entender que se había hecho poco para poner freno a la aventura del esquiador.
Después de aquel escándalo, el siguiente positivo nacional en unos Juegos llegó en 2008, cuando la ciclista Maribel Moreno fue cazada días antes de participar en los Juegos, a los que ya había viajado y de cuya concentración salió alegando una supuesta depresión que en realidad era un positivo por EPO. En aquella misma cita olímpica, la velocista Josephine Onyia cayó eliminada en las semifinales de los 100 metros vallas, aunque ocho años después su participación quedó invalidada tras el reanálisis por parte del COIde las muestras recogidas en Pekín.
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