«La plaga de este tiempo: locos guiando a ciegos»
Junto con 'Medea', de Cherubini, y el 'Rigoletto', de Verdi, con ésta va la tercera tragedia con la que el teatro Real sacude los Caños del Peral
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Bajo la bóveda del teatro Real de Madrid, una tragedia vuelve a ocurrir, cuatrocientos años después. Apenas ha envejecido desde que William Shakespeare la publicó, en 1605. Lear, un viejo rey cansado de gobernar, decide dividir el trono entre sus tres hijas —Goneril, ... Regan y Cordelia—, a cambio de que cada una le exprese su grado de amor. Las dos mayores se deshacen en halagos y Cordelia, la más pequeña y amada, se rehúsa a disputar con lisonjas el favor de su padre.
En esta versión operística de la tragedia de Shakespeare compuesta por Aribert Reimann, y dirigida por Calixto Bieito para el coliseo madrileño, el rey arroja trozos de pan al suelo mientras sus dos herederas mayores devoran, avariciosas, las migas. Cordelia, en cambio, permanece inmóvil. Cegado por la cólera, Lear aparta a su hija pequeña y reparte el reino entre las otras dos. Es ahí cuando se desata una tormenta musical y escénica que ilustra la lucha por la posesión del trono. Padres, hijos y hermanos se matarán por conseguirlo.
Las hermanas Goneril y Regan acusan a su padre de loco y senil y lo expulsan de palacio. Movido también por la codicia, Edgar, el hijo bastardo del Conde de Gloucester, conspira contra su hermano Edgardo, alter ego de Cordelia. Una nube trágica que cierne sobre ambos progenitores cegados por su la porfía: Lear, que deambula en el destierro, y Gloucester, cuyos ojos acaban mutilados en una reyerta para deshacerse de él. Los dos padecen la intemperie: el rey acompañado por sus sirvientes y el conde de Gloucester, completamente ciego, guiado por alguien que se hace pasar por loco. En el cuarto acto de la tragedia original traducida por Andreu Jaume y publicada por Literatura Random House, Gloucester dice: «La plaga de este tiempo: locos guiando a ciegos».
Si el Lear de Shakespeare interpela las bajas pasiones, es porque algo en la oscuridad y la neblina de las mentes humanas acaba envenenando todo reino, por doméstico o inmenso que sea. La música poderosa de Reimann, cuya adaptación lírica se representa por primera vez en España, demuestra que ninguna atrocidad del alma humana prescribe y que, aún hoy, los locos guían a los ciegos. Junto con 'Medea', de Cherubini, y el 'Rigoletto', de Verdi (magistralmente escenificado por Miguel del Arco), con ésta va la tercera tragedia con la que el teatro Real sacude los Caños del Peral. ¡Y de qué forma!
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