David Fernández Vítores: «Las noticias no son buenas, el español como segunda lengua no se usa mucho»
El responsable que redacta los informes anuales sobre el español en el mundo del Instituto Cervantes publica 'Panhispania', un ensayo donde resalta los datos negativos que pasan por alto
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El Cervantes acusa a Francia, Italia y Alemania de «confundir la estrategia» al ir contra el español

Dice el Doctor en Lengua y literatura y catedrático David Fernández Vítores que escribió 'Panhispania' (Catarata) porque siempre le maravilló que las personas se quedaran con el titular positivo ignorando por completo lo que no les conviene como hablantes. El encargado de realizar los ... conocidos informes anuales sobre la situación del español en el mundo que publica el Instituto Cervantes, ya desde el prólogo de su ensayo se muestra muy crítico y opta por reflejar una quimérica Panhispania más cercana.
Y es que en nuestro planeta más de 7.500 millones de personas no hablan español. Maravillado por los titulares periodísticos que generan sus informes, a lo largo de catorce capítulos, desmonta lo que llama «una estrategia de marketing» de expansión del español cuando la realidad es muy distinta.
―En el prólogo habla de «Ombliguismo hispanohablante». ¿Por qué hemos convertido en dogma algo que funciona como una estrategia de marketing?
―Hablo de ombliguismo porque la percepción que tenemos de la comunidad hispanohablante desde dentro y la percepción que se tiene desde fuera son completamente diferentes. Hay datos preocupantes como el decrecimiento que se aproxima en los próximos años. Ahora mismo las noticias que tenemos no son muy buenas, pues el español como segunda lengua no se usa mucho. Deberíamos hacer un poco más los deberes e impulsar que realmente el español sea una segunda lengua de forma más extensa.
―También comenta la importancia de que «No hay mejor embajador para una lengua que una economía saneada y potente».
―Efectivamente, la economía es importante a la hora de aprender una lengua, ya que implica que haya productos realmente atractivos en todos los ámbitos: científicos, culturales, musicales, artísticos y literarios de calidad que la gente de otras lenguas quiera comprarlos. Es así como se promociona una lengua. Muchas veces no hacen falta instituciones, las lenguas se promocionan solas cuando hay buena gente detrás creando buena poesía, novela o haciendo cuadros grandiosos.
―Critica el falso triunfalismo del español. Es decir, de los informes sólo nos quedamos con los datos favorables e ignoramos los negativos.
―Yo en mis informes lo llevo repitiendo año tras año que crecemos en números absolutos, pero ese crecimiento es en términos relativos. Cada vez nos encogemos más en comparación con el resto de las lenguas del planeta. Es absurdo que la gente se quede solo con la cifra de que sí crece la comunidad hispanohablante y es que simplemente México aporta un millón y medio de hablantes cada año más a las cuentas del español.

«Será hasta 2065-2066 cuando empiece a disminuir la comunidad hispanohablante»
David F. Vítores
Filólogo
―La demografía del español es muy potente. ¿Decaerá en algún momento?
―Por todas las proyecciones que se han hecho seguirá ampliándose. Por ejemplo, este dato que te daré no sale en ninguno de los informes porque es nuevo, y es que será hasta 2065-2066 cuando empiece a disminuir la comunidad hispanohablante global. Eso quiere decir que se le va a restar protagonismo con respecto a lenguas demográficamente potentes.
―En la obra hace referencia a que cada vez se aprende menos español. Recurre a la incorporación de alumnos que no estaban contabilizados.
―En el libro hago un repaso de cómo se han ido incorporando las cuentas de alumnos y ampliándose el grupo de aprendices de español como lengua extranjera. Aquí se dan hitos puntuales como, por ejemplo, la adhesión en 2015 del alumnado de la África Subsahariana y en 2017 aquellos de EE.UU. que estudian el español en enseñanza primaria y secundaria. ¡Hemos incorporado esos alumnos que ya existían! De hecho, si se descuentan, sólo habría crecido el número de alumnos un 3%. Esto en realidad es un decrecimiento porque en los últimos años la población mundial, en todo ese periodo, ha crecido más de un 10%.
―Entonces, ¿es una falacia común que el español sea una lengua internacional?
―Depende de qué entendamos por lengua internacional. Para mí, una lengua internacional no es aquella que se habla en muchos países. Por supuesto que el español se habla, pero eso no quiere decir que se utilice para poner en contacto a personas de distintas lenguas, que es realmente el valor internacional. Eso lo consigue a la perfección ahora mismo el inglés y el chino, por ejemplo, en el sudeste asiático para poner en contacto a un vietnamita con un laosiano o un camboyano.
―Trata en uno de los capítulos la relación entre el español y el portugués. ¿Por qué la iberofonía se ha quedado simplemente en un concepto y una idea de fondo?
―Porque es una idea tan bonita que es difícil de comprar. Por supuesto que hay una proximidad lingüística entre el español y el portugués que es indiscutible y propicia una especie de intercomprensión. Este proceso se podría forzar entre el portugués y el español con muy poco aprendizaje, por ejemplo, en las enseñanzas primarias y secundarias aprendiendo un poquito de portugués para manejarnos por Brasil o Portugal.
―Para el portugués, una alianza con el español, supone una mayor interlocución internacional, ya que al desaparecer esa barrera lingüística, se generan nuevos vínculos.
―La realidad es que quien tendría más que ganar aquí quizás sería el ámbito hispanohablante, porque tiene instrumentos consolidados de política lingüística como la Real Academia y el Instituto Cervantes. Eso no ocurre, por ejemplo, en el ámbito lusófono, donde no existen organismos parecidos porque además entre Portugal y Brasil no se ponen muy de acuerdo en qué variedades deberían ser más importantes a la hora de promocionar la lengua.
―¿No se ha producido el apoyo institucional suficiente por ninguna de las dos partes, ya sea en Brasil o España?
―El ideal de la iberofonía es maravilloso. Yo lo compro, pues los hispanohablantes pasarían de una comunidad de 600 millones a 850 con el portugués y todo sería beneficioso. Lo que pasa es que hay una descoordinación diplomática dentro de los países con respecto a cómo se tienen que promocionar esas cosas. En el fondo, cada uno lo que quiere es promocionar a su propio país.
―Brasil es un país que ha hecho mucho por la incomprensión cuenta en el libro. La ley en 2005 de Lula aumentó considerablemente el número de alumnos del español hasta seis millones. La reforma legislativa de 2017 (con Bolsonaro) favoreció más el inglés que el español. ¿Cuál ha sido la situación en Brasil del español?
―La situación en Brasil del español ha sido privilegiada en la época de Lula da Silva desde 2005, pero después en cuanto llegó Bolsonaro en 2017, la oferta obligatoria del español que se había implantado se vino abajo con la 'Lei do espanhol' produciéndose una sangría de alumnos. Hablamos que en 2017 había en Brasil seis millones de alumnos de español, siendo el principal contingente después de Estados Unidos en cuanto a estudiantes. Ahora las últimas cifras que tenemos hablan de cuatro millones. Hemos perdido dos millones en el último lustro.
―¿Hasta qué punto influyen las decisiones políticas en la proyección de una lengua?
―Lo hacen de manera considerable. La decisión de Bolsonaro también la entiendo, en el sentido de que es más importante aprender inglés que aprender español, ya que la competitividad internacional de tus ciudadanos se va a ver aumentada. Si sabes inglés, la internacionalización de tus productos va a dejar de ser regional.
―Hace poco ha habido un proyecto de Ley en Brasil para recuperar el español. Sin embargo, ha aparecido una enmienda que lo ha bloqueado.
―Es un debate que se arrastra desde 2005. Cuando Bolsonaro revirtió la ley del español y dijo que la oferta obligatoria tenía que ser en inglés y sólo optativa en español, muchos estados del sur de Brasil: Río Grande del Sur, Mato Grosso, Rondonia, todos los que hacen frontera con países hispanohablantes, hicieron legislaciones parciales para intentar mantener esas políticas de aprendizaje del español. En muchos de esos estados el español es prácticamente natural.
―¿Ha existido una vieja aspiración de España en torno a la enseñanza del español?
―Sí, sin duda. De hecho hay un colegio español en São Paulo, el Colegio Cervantes que tiene mucha potencia. Hay una fuerte tradición de enseñanza del español en Brasil por muchos factores, ya sea la inmigración o la actuación de nuestro país y de otros países hispanohablantes a través de lazos culturales.

«La fragilidad de las políticas de promoción de las lenguas se nota en los cambios de gobierno»
David F. Vítores
Filólogo
―¿Ha habido una inteligibilidad institucional entre Brasil y España?
―Desde la sangría de alumnos que se produjo en 2017 es muy difícil retomar ciertas iniciativas. Realmente es una pena que no se dé continuidad a políticas que son relativamente fáciles de mantener, en el sentido de que si ya has creado unas infraestructuras que más o menos han ido funcionando, ¿por qué no las dejas? La fragilidad de las políticas de promoción de las lenguas se nota en los cambios de gobierno y los efectos son notables. Radicalmente ahí está esa pérdida de un más de un 30% de alumnos en menos de cinco años en Brasil.
―Cierra con 'Panhispania no existe' destacando que la estrategia de expandir el español no ha funcionado. ¿Cuáles diría que serían buenos rumbos para dejar de lado ese marketing lingüístico?
―Creo que siempre tomar conciencia de la realidad. Yo apelo a la promoción de base, donde promocionar significa hacer un esfuerzo fatuo. En el sentido de que el español se cuida solo. La promoción de base se hace creando buenos centros de investigación.
―¿Cree que no es acertado el papel del Instituto Cervantes en la actualidad?
―El Cervantes hace lo que puede. No confundamos al Instituto de Cervantes con una academia de idiomas porque no lo es. Se trata de una semiembajada que utiliza la lengua para promocionarse, una ampliación del Ministerio de Asuntos exteriores en ese país. Entonces, ya que se dedican recursos, pues que se dediquen honestamente, en el sentido de que lo que queremos es promocionar a España utilizando la lengua para ello, pero que se sepa eso.
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