CrÍTICA DE:
'El adiós de Telémaco': más tinta que petróleo
NARRATIVA
Una antología de literatura venezolana actual que comprende alrededor de cuarenta autores de probada calidad que da la vuelta a la ingeniosa frase de Cabrera Infante
Otras críticas del autor

En septiembre del pasado año tuvo lugar en la localidad de la isla de la Palma, Los Llanos de Aridane, el VI Festival Hispanoamericano de Escritores, dedicado a la literatura venezolana en esta ocasión. Lejos quedan los tiempos en que se atribuyó a Guillermo ... Cabrera Infante aquella frase de «¡Ah, Venezuela!, tanto petróleo y tan poca tinta».
Seguramente falsa pero desde luego verosímil que Juan Carlos Méndez Guédez cita en el prólogo a 'El adiós de Telémaco. Una rapsodia llamada Venezuela', una antología de literatura venezolana actual que comprende alrededor de cuarenta autores de probada calidad que deja atrás la ingeniosa frase de Cabrera.
RELATOS /ENSAYO / POESÍA
'El adiós de Telémaco'

- Autor varios autores
- Editorial Confluencias
- Año 2024
- Páginas 403
- Precio 27,90 euros
Al Festival acudieron algunos nombres presentes en esta antología pero otros, por la ya eterna condición de la persecución del régimen de Maduro, no pudieron asistir. Méndez Guédez, escritor hispanovenezolano que desde 1996 reside en España, novelista notable, es, asimismo, el responsable de esta selección de autores de consciente miscelánea, el lector hallará aquí textos de muy variada condición, incluido el ensayo y la poesía.
La razón nos la ofrece el mismo Méndez Guédez en ese excelente prólogo donde se ofrecen motivos históricos para tal aserto para concluir: «La literatura venezolana ofrece un espacio divergente y libre: ella es lugar para el vértigo, las penumbras, las ambigüedades, el furor sexual, las perversiones, la belleza acorralada, la inesperada ternura, la culpa y el espanto».
Nada más certero. Junto a un relato de Ednodio Quintero se encuentra otro de Antonio López Ortega, de muy lejanos mundos uno del otro pero de una enorme calidad; junto a poesías de Blanca Strepponi, Carmen Verde Arocha, Igor Barreto o Leonardo Padrón o Sonia Chocrón o Verónica Jaffé nos topamos con un ensayo sobre María Lionza debido a Áxel Capriles M. , un verdadero ejercicio de antropología sobre el sincretismo religioso u otro de Gustavo Guerrero, que explica parte de esa mitificación de Venezuela como país del Oro en los años cincuenta y su utilización por parte de Pérez Jiménez.
«La literatura venezolana ofrece un espacio divergente y libre: ella es lugar para el vértigo, las penumbras, las ambigüedades...», apunta Méndez Guédez
Y un estupendo texto de Carlos Sandoval sobre las relaciones entre periodismo y literatura en Venezuela. Al no poder referirme aquí a tantos autores presentes me limitaré ahora a citar sólo a aquellos que conozco y he leído con profusión y logrado interés: desde luego José Balza, uno de los grandes autores del momento; desde luego Karina Sainz Borgo , que no ceja en su eterna curiosidad, y, por último, Juan Carlos Chirinos con un relato, 'Yestermorrow', donde aparece nada menos que el general Sucre.
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