¿Ha alcanzado ya el Sol su punto máximo de actividad?
El actual ciclo 25 ha resultado ser mucho más activo que el anterior, pero los científicos no están seguros de si hemos alcanzado ya, o no, el máximo solar. En todo caso, la actividad del astro rey seguirá siendo muy alta por lo menos durante dos año
Tormentas solares: lo peor está por llegar

El actual ciclo 25 ha resultado ser mucho más activo que el anterior, pero los científicos no están seguros de si hemos alcanzado ya, o no, el máximo solar. En todo caso, la actividad del astro rey seguirá siendo muy alta por lo menos ... durante dos año
El hecho de que el Sol sea un gigante dinámico y en constante cambio no es algo nuevo para nosotros. De hecho, sabemos muy bien que aunque a simple vista parece una esfera inmutable, su superficie bulle con una intensa actividad, marcada por manchas oscuras y erupciones explosivas tan poderosas que llegan a afectar a nuestro planeta. Actualmente, nos encontramos en el llamado 'máximo solar', la fase más activa de su ciclo de 11 años. Pero, ¿hemos alcanzado ya el pico máximo o aún estamos en ascenso? No resulta fácil decirlo, aunque tenemos algunas pistas.
Sabemos que el Sol experimenta ciclos de actividad que duran, en promedio, 11 años. Durante el 'mínimo solar', la actividad es baja, con pocas o ninguna mancha oscura en su superficie. Manchas que no son más que zonas relativamente más frías que el resto y que tienen una intensa actividad magnética. En el 'máximo solar', sin embargo, las manchas, las llamaradas y las eyecciones de masa coronal (enormes nubes de plasma que el Sol lanza al espacio en todas direcciones y que, cuando alcanzan la Tierra, pueden causar graves problemas a los satélites y aparatos electrónicos), son mucho más frecuentes.
La observación de las manchas solares durante los últimos casi tres siglos ha permitido a los científicos seguir, y estudiar cada vez con mayor precisión, el funcionamiento de estos ciclos. En diciembre de 2019 salimos del Ciclo Solar 24 y entramos en el 25. Pese a que la duración exacta de cada ciclo es variable, el patrón de ascenso y descenso de la actividad es siempre el mismo.
Midiendo el ciclo 25
Al inicio del presente ciclo 25 la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) predijo que el máximo solar ocurriría alrededor de julio de 2025, con un pico de entre 101.8 y 125.2 manchas solares mensuales. Pero la realidad ha superado, con creces, esas expectativas. En agosto de 2024 en efecto, un año antes de lo previsto, se produjeron 216 manchas, muy por encima de lo previsto. Entonces quedó muy claro que estábamos en un ciclo mucho más activo de lo que se considera normal.
Los gráficos de la NOAA muestran claramente que el Ciclo Solar 25 está siendo mucho más intenso que el anterior. El mes con mayor número de manchas hasta ahora fue el ya mencionado agosto de 2024, con sus 216 manchas. Desde entonces, los números han disminuido, oscilando entre 136 y 166. ¿Pero significa esto que el máximo solar ya pasó?
La NOAA dispone de un modelo de predicción experimental que se actualiza mensualmente con los datos más recientes. Y ese modelo sugiere que el pico máximo probablemente se produjo entre agosto y noviembre de 2024, adelantándose así a la predicción original de julio de 2025.
La diferencia entre la predicción inicial y los datos actuales se debe a la variabilidad de los ciclos solares. Los ciclos más intensos tienden a ser más cortos. Además, algunos ciclos pueden incluso presentar 'dobles picos', como ocurrió con el anterior ciclo 24, que alcanzó sus puntos de máxima actividad en 2012 y 2014.
Si sucede lo mismo en este ciclo 25, el máximo solar se retrasaría hasta finales de 2025, lo que implica que la actividad seguirá subiendo en los próximos meses. Algunos científicos sugieren que ya podríamos haber visto dos picos, uno en 2023 y otro en 2024, aunque no tan claramente definidos como en ocasiones anteriores.
Un fenómeno complejo
La predicción de la actividad solar no es una tarea sencilla. Los científicos utilizan diversas técnicas, desde el simple recuento de manchas solares hasta el análisis de campos magnéticos y la observación de erupciones solares. Pero a pesar de todo, el Sol sigue siendo un gigante impredecible, capaz de sorprendernos en cualquier momento.
Estudios recientes han explorado la relación entre la actividad solar y el clima terrestre. Y han encontrado que las variaciones en la radiación solar pueden influir en los patrones climáticos a largo plazo, aunque el impacto exacto es aún cuestión de debate.
Además, la misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con la NASA, está proporcionando datos sin precedentes sobre el Sol, permitiendo a los científicos estudiar su actividad con mayor detalle. Esta misión, junto con el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA, nos está ayudando a comprender mejor cómo 'funcionan' los ciclos solares y a predecir cada vez mejor cómo será su comportamiento.
Sin embargo, y a pesar de que no estamos del todo seguros, incluso si el pico máximo del presente ciclo 25 hubiera pasado ya, la actividad solar seguirá siendo alta durante por lo menos dos años. Lo cual significa que aún podemos esperar un elevado número de manchas solares, eyecciones de masa coronal y, potencialmente, tormentas geomagnéticas y auroras boreales. Fenómenos que pueden llegar a afectar gravemente a la tecnología terrestre, causando interrupciones en las comunicaciones, la navegación GPS y las redes eléctricas. Motivo por el cual, la monitorización constante del Sol y de su actividad resulta crucial para proteger un mundo, el nuestro, que depende cada vez más de la tecnología.
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