«Transforma tu entorno para que el que te transformes seas tú»
La inteligencia del éxito
El emprendedor y conferenciante Anxo Pérez publica esta semana en ABC Bienestar el capítulo número 74 de su libro 'La inteligencia del éxito' en el que enseña a «lanzar una granada»
«No tengas fe, ten un plan»

¿Los atascos de tráfico son fastidiosos? Por supuesto. Pero al menos, casi siempre se trata de un fastidio temporal, ya que, a fin de cuentas, se acaba avanzando y, más tarde o más temprano, se acaba saliendo de ellos. Todos sabemos que ese atasco concreto no va a suponer un problema vital para nosotros a medio plazo, ya que la maraña irá desenmarañándose por sí sola en cuestión de minutos, o como mucho, horas.
El verdadero problema es cuando te encuentras en un atasco no en el tráfico, sino en la vida. Estos sí pueden suponer un problema a medio o incluso a largo plazo y, lo que es más complicado, no se desenmarañan por sí solos, sino que debemos desenmarañarlos nosotros. Un día te levantas y te das cuenta de que todo aquello que te producía satisfacción en tu vida ha desaparecido, o a lo mejor no lo ha hecho, pero ha dejado de producirla. Has entrado en bucle y no sabes cómo salir de esa rutina que te está engullendo. ¿Qué hacer cuando esto sucede? La respuesta es: lanzar una granada. ¿Y qué significa «lanzar una granada»? Adoptar medidas drásticas que, por un lado, pueden ser duras de asumir, pero que, por otro, tienen el poder de conseguirte desatascar.
Quizás has intentado cambiar tu situación de diferentes maneras y los resultados no te parecen los adecuados, pero a lo mejor deberías plantearte que sí lo son. ¿Por qué? Porque tus cambios eran pequeños, y lo cierto es que...
A cambios pequeños, resultados pequeños; a cambios drásticos, resultados drásticos
O lo que es lo mismo,
si quieres resultados drásticos, no realices cambios pequeños. Y si realizas cambios pequeños, no esperes resultados drásticos
Este es el motivo por el que para poner fin a un bucle, que es un resultado drástico, hace falta dinamitar, que es una medida drástica. Normalmente basta con lanzar una granada en una única área, si bien en algunos casos es posible que sea necesario dinamitar más de una. Las hay de todo tipo. Lanzar una granada en tu espacio físico: irse a vivir a otra casa, a otro barrio, a otra ciudad o incluso a otro país. Lanzar una granada en tu grupo de amigos: apuntarse a una asociación o a un grupo de voluntariado que te permita reciclar el conjunto de amistades.
Lanzar una granada en tu día a día: cambiar de trabajo, dejar el trabajo, apuntarte a un máster, montar una empresa. Las granadas tienen una virtud por encima de todas: la de sacudir tu mundo. Todas las piezas cambian de sitio, se recolocan, y eso tiene un inmenso impacto no sobre las piezas, sino sobre ti. Es lo mismo que sucede cuando decides dar un vuelco a la decoración de tu casa. Aun siendo los mismos muebles y los mismos cuadros, sólo con cambiarlos de sitio tienes la sensación de haber cambiado de casa. El poder de la granada es que dinamitar el entorno viejo con un entorno nuevo ha producido tal agitación que, incluso si volvieses a tu entorno anterior, notarías que este habrá cambiado sin que en realidad lo haya hecho. ¿Por qué? Porque el que has cambiado eres tú. Ese es el poder de la dinamita.
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