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Cómo afecta el tiempo a la salud y cómo el cambio climático lo agravará

Los efectos sobre el clima se notarán a su vez en el tiempo con el que convivimos cada día. Si ya se llevan mal los días de calor, peor se sobrevivirá al calor extremo

Adrià Volta

Raquel C. Pico

Es probable que se conozca a una o a varias personas que son capaces de adelantarse a los cambios de tiempo porque lo notan en los huesos o porque los cambios de presiones hacen que les duela la cabeza. A Cristina, por ejemplo, no le gusta bajar a Madrid desde el norte de España en julio y agosto, porque las altas temperaturas no le sientan bien: sorprendentemente, en los veranos de la capital le sangra la nariz y le empeora la alergia. «A mí, de pequeña, también me sangraba siempre en Madrid», apunta al hilo de las experiencias de su amiga, Ana. «Y siempre noto la presión atmosférica en la sinusitis», añade.

Mirar la previsión del tiempo es algo que se hace habitualmente: un día de sol es clave para disfrutar de una jornada de playa o de un paseo por el campo y asegurarse de que no va a llover fundamental para secar la ropa en el día de colada. Pero, además, ese tiempo que hace tiene un efecto directo sobre cómo nos sentimos.

Y, más allá de lo que dicen los dolores de las articulaciones cuando hay humedad o el dolor de cabeza en los días secos de algunos, es algo que apunta también la ciencia. «Sí, a la vista la amplia bibliografía localizada al final del libro en la que documento cada uno de los 'papers' y artículos científicos que dan prueba de las afirmaciones mostradas en el libro», explica Mar Gómez, física y autora del libro Meteosensibles. Cómo el tiempo influye en nuestra salud física y mental. «En algunas variables atmosféricas y salud la ciencia esta alineada, en otras hay ciertas discrepancias y en alguna otra no hay evidencia científica», puntualiza, «pero todo ello se detalla en cada capítulo, evidenciando realidades y desterrando mitos».

La sabiduría popular lo ha ido destacando a lo largo de los siglos, hablando de vientos que volvían locas a las personas —en realidad, apunta en su libro Gómez, es el llamado efecto 'foehn'— o de cómo el calor las hacía más agresivas. Ahora, eso sí, más que de aires que cambian vidas se habla de meteosensibilidad, que podría afectar a entre un 30 y un 60% de la población. La sensibilidad a los efectos del tiempo es mayor entre «las mujeres y los grupos de edad avanzada», explica la experta. «En el primer caso, puede entrar en juego un factor hormonal y en el segundo la mayor probabilidad de padecer ciertas patologías y que por lo tanto sus síntomas puedan emporar ante los cambios de tiempo», señala.

Las conexiones del tiempo con otros efectos de la salud se han visto en, por ejemplo, el estado de ánimo —el exceso de iones negativos, ese efecto 'foehn' ya mencionado, hace que nos sintamos deprimidos— o en los niveles de violencia. Un estudio madrileño detectó que las olas de calor tenían un efecto negativo en la violencia de género: los feminicidios suben en un 40% tres días después de su inicio.

Incluso, para entender cómo cambian las cosas, se puede echar mano de las bajas presiones y sus efectos sobre los niveles de oxígeno. En su libro, Gómez recuerda lo que les ocurrió a los habitantes de la Biosfera 2, un ambicioso experimento de los años 90 en el que se encerró a 8 personas en un hábitat construido en Arizona como un mundo en miniatura —y aislado del exterior—. En un primer momento, todo funcionaba perfectamente, pero unas condiciones climáticas inesperadas propiciaron un cambio en la cantidad de oxígeno que liberaban en el interior las plantas. Las 8 personas empezaron a sentirse aletargadas: estaban sufriendo mal de altura.

Cambio climático y salud

Tiempo y clima no son lo mismo —el tiempo es el que tenemos cada día, ese que nos transmiten las previsiones de los meteorólogos, y el clima es el que se mantiene durante largo tiempo— pero están muy relacionados.

El cambio climático está afectando al clima, volviéndolo más extremo, lo que a su vez va a afectar al tiempo que tendremos día a día. Por supuesto, este efecto no solo impactará en cuántos días de sol nos podrán pronosticar en la previsión del tiempo, sino que además tendrá efectos mucho más profundos en cuestiones cruciales. A mayores temperaturas y más días de sol y menos de lluvia, aumentará el estrés hídrico, se sucederán las olas de calor —el verano de 2022 es un ejemplo perfecto para ver lo que se avecina— o afectará a la salud de las personas.

¿Nos va a volver el cambio climático más meteosensibles en general o hará la vida peor a la gente que ya se ve afectada por los cambios de tiempo? «Pueden ocurrir ambas cosas», indica Mar Gómez. «En el primer caso, pueden aparecer nuevos problemas de salud física o mental vinculados con fenómenos meteorológicos extremos, migraciones climáticas y el aumento de la temperatura media global», apunta, señalando que «en el segundo caso va a depender del ritmo de adaptación frente al rápido ritmo de calentamiento del planeta».

«El cambio climático es la mayor amenaza para la salud de la humanidad»

OMS

Más allá de lo que ocurra con el tiempo, la ciencia ha dejado claro que el clima —y cómo está cambiando por culpa del calentamiento de la atmósfera— sí nos va a pasar factura. Los datos del informe Impactos del cambio climático y la salud, elaborado por el Observatorio de Salud y Cambio Climático, recuerdan que los picos de calor impactan en la mortalidad —y cuanto más envejecida está una población más baja la temperatura en la que se empiezan a notar esos efectos— o que el estrés hídrico podría bajar la calidad del agua.

La OMS —que habla del cambio climático como «la mayor amenaza para la salud de la humanidad»— calcula que entre 2030 y 2050 morirán unas 250.000 personas al año de forma adicional por culpa de los efectos directos e indirectos del cambio climático, desde el estrés calórico al paludismo. Este último punto es importante porque muestra cómo la crisis climática pone en marcha un juego de dominós con un impacto final en la salud humana: a medida que suben las temperaturas, también lo hacen las zonas con buenas condiciones de vida para los mosquitos, un insecto que puede transmitir muchas enfermedades.

En resumidas cuentas, los efectos del cambio climático no solo se notarán porque tendremos días de tiempo más extremo y eso hará que los llevemos peor, sino que además las condiciones climáticas se modificarán y se producirá una transformación mucho más estructural. Mar Gómez recuerda el papel que tiene «en el establecimiento y expansión de las enfermedades zoonóticas» y alerta igualmente de otro riesgo potencial, el que puede traer consigo la fusión del permafrost, en el que permanecen ocultas enfermedades y amenazas potenciales. «En 2016, en una intensa ola de calor en el noroeste de Siberia, se desenterró un reno infectado por ántrax y muerto más de setenta años atrás que acabó con la vida de un niño de doce años y decenas de hospitalizados», añade.

Y, finalmente, el cambio climático supondrá un peaje en salud mental. «Sabemos que el cambio climático afecta a la salud mental con ecoansiedad y solastalgia, dos formas de angustia y estrés existencial causadas por el cambio ambiental», apunta Gómez. La ecoansiedad es posiblemente la más conocida, esa angustia que crea el no saber qué ocurrirá con el planeta, pero la sostalgia, que en su libro Gómez define como «impotencia o falta de control sobre el proceso de cambio climático», también marca la reacción ante lo ocurre. Como en la salud física, en la mental existen al mismo tiempo efectos derivados: las condiciones que se crean podrán agravar las enfermedades ya existentes.

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