AGRICULTURA ECOLÓGICA
Un utrerano se hace viral recuperando técnicas ancestrales del cultivo de la aceituna
Rodri Rodríguez se declara como 'fermentista' y alguno de sus vídeos ha superado los cuatro millones de visitas
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La relación de Utrera con el mundo de la aceituna, más concretamente con la variedad gordal de aceituna, es una relación muy especial. Los utreranos sienten la aceituna como algo propio, y a lo largo de la historia, la sabiduría para cultivar este privilegiado fruto, ha pasado de generación en generación. El caso es que la cadena en algún momento se rompió, y los saberes tradicionales están en estos momentos en vías de extinción, con la amenaza importante que además supone la proliferación de cultivos de olivares superintensivos que apuestan por técnicas más industriales de recolección.
La luz sigue brillando en el horizonte, porque aún hay personas que tienen otra concepción de la agricultura y que están haciendo un esfuerzo para que su mensaje pueda calar en los más jóvenes. Casos en los que las redes sociales también se convierten en un estupendo altavoz para que un mensaje diferente a lo establecido pueda llegar y atraer al mayor número de público posible.
Es lo que está consiguiendo el utrerano Rodri Rodríguez, quién se define a sí mismo como 'fermentista' y que con su perfil en redes sociales 'Rodri come y bebe', está consiguiendo llegar a miles de personas que aman la aceituna y que agradecen el mensaje de vuelta a lo natural y a lo ecológico que él defiende. Rodri tiene casi 60.000 seguidores en Instagram y algunos de sus vídeos han conseguido más de cuatro millones de reproducciones.
«La fermentación no es más que una técnica ancestral que ha servido para conservar históricamente los productos de temporada de una manera natural, en nuestra tierra se ha usado con las aceitunas, pero otras culturas también la usan con otros alimentos», explica Rodri, quien destaca que «el objetivo es recuperar estas técnicas naturales de conservación y no tratar los alimentos con otras técnicas industriales de conservación con aditivos».
Olivar ecológico
Como ocurre en muchas familias de Utrera que están vinculadas con el cultivo del olivar de una manera u otra, Rodri comenzó a hacer sus primeras experimentaciones en el olivar de su padre, donde se percató de los beneficios indudables que tiene seguir los métodos tradicionales de cultivo. Él mismo confiesa que «comencé fermentando aceitunas y al final terminas fermentando prácticamente cualquier cosa».
Y es que ante las amenazas de la producción más industrial, el objetivo de producir cada vez más rápido y de manera más eficiente, así como por la falta de mano de obra en el campo, comarcas como Utrera han asistido a un cambio de modelo en la producción del olivar cada vez más destacado. Los olivos de aceituna gordal, los más tradicionales en esta tierra, están desapareciendo, en favor de las explotaciones de olivares superintensivos.
Rodri defiende completamente lo contrario, y ha convertido el olivar de su familia en un cultivo ecológico y ya está elaborando en salmuera la primera cosecha de aceitunas gordales, manzanilla y zorzoleña que se van comercializar dentro de unos meses bajo la marca Esquimo Vivo. «Se ha perdido la forma natural de cultivar el olivo», explica Rodri, quien al mismo tiempo confiesa que «no esperaba que mi mensaje y mis vídeos tuviesen tanta respuesta».

De esta forma, el utrerano cuenta a través de redes sociales y también en su página web, la importancia que tiene recuperar «lo que hacían nuestros abuelos en el campo». Así, es por ejemplo defensor de los beneficios que tiene para el olivo la denominada cubierta vegetal, que son todas esas plantas y matorrales que crecen en el suelo de los olivares. No sólo es que sea un defensor, es que uno de sus vídeos más exitosos es en el que cuenta la elaboración de una soda fermentada realizada con estas plantas.
«La cubierta vegetal protege el suelo, filtra mejor el agua de la lluvia y favorece la biodiversidad», explica Rodri, que se declara además defensor de los preceptos de la agricultura zen japonesa, que promulga el respeto de los ciclos naturales e invita a intervenir lo mínimo posible para que la naturaleza te ofrezca todo lo que tiene.
«En Utrera hace falta que pongamos en valor el producto tan bueno que tenemos en nuestra tierra. Es curioso, porque de pequeños tenemos una mentalidad muy recolectora, y disfrutamos experimentando en el campo, pero vamos perdiendo esa mentalidad a medida que vamos creciendo», concluye Rodri.
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