música
El 'Tercer cielo' de Rocío Márquez y Bronquio eleva a los altares la primera jornada del Monkey Week de Sevilla
El brillante dúo que conforman la onubense y el jerezano ofreció un concierto emocionante y conceptual en el Cartuja Center Cite
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Disfrutando del concierto que Rocío Márquez y Bronquio brindaron anoche en el Cartuja Center con motivo de la jornada inaugural de la decimocuarta edición del imprescindible Alhambra Monkey Week, recordé uno de los brillantes axiomas que acostumbraba Balzac, el enorme escritor francés del siglo XIX, a través de sus personajes: «La misión del arte no es la de copiar a la naturaleza, a la vida, sino la de expresarla, y, por tanto, el artista no debe ser un vil copista».
Exactamente eso fue lo que hicieron ayer la onubense y el jerezano, manifestar artísticamente una forma de pensar y actuar que entronca la electrónica con la raíz más pura del flamenco (¡ay esa toná final de Rocío con letrilla de Antonio Mairena: «Aquel que se va,/ va diciendo en el silencio:/ Qué grande es la libertad»!).
Este dúo tan bien avenido llegaba al Monkey para mostrar en directo las bondades de su 'Tercer cielo', sin duda alguna uno de los discos del año en España. Un colosal y transgresor experimento que nace del temperamento, del sentimiento y el conocimiento, se sitúa en las antípodas de la música enlatada, tan recurrente en las radiofórmulas de hoy, y esquiva la ortodoxia del flamenco para poder blandir la batuta de la investigación, de la exploración musical, hasta conformar un soberbio collage artístico sobre letras de Carmen Camacho, Macky Chuca, Luis García Montero o la propia cantaora y brillantes y vibrantes referencias poéticas de García Lorca, Unamuno o San Agustín ante el que solo cabe admiración y gozo.
La puesta en escena no le fue a la zaga a la intrépida osadía que impregna el álbum de principio a fin. A la luz de un imperante minimalismo, propusieron un espectáculo conceptual impregnado de un certero halo de misticismo, con una Rocío Márquez cuya interpretación frisó con lo teatral. La andaluza comenzó el concierto derrotada y derretida sobre el suelo para cantar 'Paraíso. Cuántos cuerpos por venir'. «Si me levantas el pelo, verás mi frente marcá por la navaja del tiempo».
Continuaron por bulerías, todavía con la onubense arrojada sobre el escenario y con Bronquio haciendo de las suyas en su incesante búsqueda sonora, haciendo un guiño a la teoría del cante y el duende de Lorca con 'Exprimelimones'. Luego llegaría la excelsa 'Niña de sangre', un cante por verdiales que pisa el acelerador hasta elevarla al (tercer) cielo y conseguir exprimir la última gota de emoción.
El valiente diálogo que la brillantísima voz de la cantaora entabla con los sonidos que el genial Bronquio ha diseñado para ella, suena, incluso, reposado por momentos, por paradójico que parezca al tratarse de música electrónica. Tal es el trabajo de armonización entre ambos, que los exquisitos versos asomaron por las cautivadoras resonancias flamencas de la garganta de la onubense y sus característicos melismas con absoluta comodidad sobre los beats, percusiones sintetizadas y el ritmo, a priori, insisto, tan a contrapelo.
Rave flamenca
'De mí' (rumba), 'Un ala rota' (garrotín) y 'Agua' (tangos) dejaron al público noqueado de éxtasis. Y es que esta suerte de rave flamenca, lejos de causar el efecto bailongo de una rave de verdad, provoca un silencio y una quietud en el público fruto de la profunda admiración que este vanguardista trabajo ha causado, hasta el punto de ir camino de convertirse en un disco de culto en tiempo récord.
Ante tamaño ejercicio de creatividad, originalidad y fidelidad hacia ellos mismos, uno queda ensimismado y con la certeza absoluta de que pocos artistas del panorama musical actual de nuestro país, por no decir ninguno, plasman mejor el sentir y la sensibilidad de una generación, tanto en lo musical como en lo social. Hasta el punto de «hacerle la competencia al registro civil» (de los sentimientos), como también refería Balzac sobre su propia obra, desde la libertad más absoluta.
Tras la brillante jornada inaugural de anoche, en la que también actuaron María de la Flor, Ganges y Los Voluble, hoy continúa el Monkey Week con 44 conciertos y showcases en el Cartuja Center, destacando la actuación de Kiko Veneno y Vera Fauna.
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