Los últimos días de Robin Williams: el infierno dentro de la cabeza
La viuda del actor impulsa un documental para explicar las causas de la prematura muerte del actor

Se acaban de cumplir seis años de la muerte de Robin Williams , cuyo mutis abrupto no fue un capricho o un impulso repentino. El actor vivió un infierno en los últimos meses de su vida, desmenuzado por sus seres querido en el documental ... «Robin’s wish» (El deseo de Robin). En Estados Unidos se estrena bajo demanda en diversas plataformas y en España falta que alguna se decida a comprarlo a la productora, Vertical Entertainment.
«El cerebro humano es, ya sabes, una glándula extraordinaria de tres libras y media», dice el propio Williams en el documental, en el que tiene un papel destacado su viuda, Susan Schneider , quien confirma la sala de los horrores en la que se había convertido el interior del cráneo del artista, víctima de un tipo de demencia incurable y especialmente cruel. Solo la autopsia permitió conocer el alcance de su sufrimiento.
Dave Itzkoff , periodista de «The New York Times», lo contó en su biografía sobre el intérprete , «Robin», pero es aún más duro escuchar los testimonios de su dolor en el documental de Tylor Norwood , escrito en colaboración con Itzkoff. El cineasta ha declarado a «Variety» que espera corregir la errónea creencia popular de que Robin Williams se suicidó a los 63 años, con mucha carrera por delante, por depresión o porque consumiera drogas. Amigo personal de la viuda del protagonista de «El club de los poetas muertos», Norwood decidió hacer su película por petición expresa de Susan Schneider.
17 testimonios
El director, por su parte, solicitó a la tercera mujer de Williams que apareciera en pantalla para contarle al público por todo lo que había pasado el actor en el último año y medio de su vida. El círculo se fue ampliando y hasta 17 personas, muchas de las cuales no habían hablado nunca sobre Williams, aceptaron aportar sus testimonios. «Robin’s wish» es también una historia de amor y dolor , con un final necesariamente trágico.
Entre las personas que participan en el trabajo destaca David E. Kelley , creador de series como «Ally McBeal», «El abogado» y «Big little lies». También Shawn Levy , productor de «Noche en el museo», que cuenta cómo había cambiado la personalidad de la estrella cuando rodaron la segunda parte del filme. «Todos teníamos claro que le pasaba algo», confiesa el directivo, nominado al Oscar por «La llegada», de Denis Villeneuve .
Otra aportación significativa para entender al Williams postrero es la de su vecino John, la última persona que lo vio con vida aparte de Susan, que relata que el actor fue a verlo poco antes de morir solo para pedirle un abrazo.
La cobertura de la muerte por parte de los medios y los debates frívolos sobre sus causas también son tratados en «Robin’s wish». En el documental descubrimos asimismo que Robin Williams había escrito una frase en el libro de cabecera de sus últimos días: «Solo quiero ayudar a la gente a que tenga menos miedo».
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