Las sombras detrás de la edad de oro de las series en España
El estudio «La creación de ficción televisiva en España», realizado para el sindicato de guionistas, alerta sobre la opacidad en el reparto de derechos de autor y el intrusismo en el sistema de créditos

La barrera internacional ya no frena a los creadores españoles. Los espectadores de todo el mundo se han rendido al talento patrio, aupando hasta lo más visto en las plataformas de «streaming» series «made in Spain» como «La casa de papel» o «La valla», ... que triunfan en Netflix . HBO España ha puesto sobre el mapa el dolor provocado por ETA y cómo su lucha rompió el país a la mitad, del mismo modo que Amazon llevará, a partir del 18 de diciembre, de gira por 240 países las aventuras del legendario Cid , al que dará vida Jaime Lorente.
Álex de la Iglesia, Nacho Vigalondo, Álex Pina... Desde su llegada al mercado audiovisual español, las plataformas han apostado por creadores nacionales para algunos de sus más valiosos productos, creando contenidos propios del país que sirven, además, para proyectar el talento patrio en todo el mundo. Las series se mueven entre las cadenas generalistas y los servicios digitales, como «La que se avecina» (Amazon y Telecinco), pero aún hay ficciones diarias que sobreviven en abierto y con igual desparpajo a los nuevos tiempos, como «Amar es para siempre» o «Acacias 38».
Una suerte de edad de oro para la ficción española, valorada no solo dentro sino también fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, hay un sector que no se beneficia de participar en estas series de éxito y, en muchas ocasiones, ni siquiera figura en sus créditos a pesar de ser los verdaderos artífices creativos de ese contenido.
Así lo ha constatado el estudio «La creación de ficción televisiva en España», realizado para el Sindicato de Guionistas de España (ALMA) por Concepción Cascajosa Virino, doctora de la Universidad Carlos III. Un análisis que sirve, según Alberto Macías, presidente del sindicato, para «delinear la situación profesional del guionista en la ficción televisiva» y en el que se evidencia la falta de estandarización en los criterios por los que se acreditan los trabajos, siendo los guionistas los principales damnificados, ya que no hay un formato definido que atestigüe su actividad. En la situación actual, los créditos dependen de las prácticas de cada productora y de lo que el guionista pueda negociar en términos contractuales», es decir, en este sector existe intrusismo de otras figuras vinculadas al ámbito audiovisual.
Intrusismo y usurpación
En este aspecto, el estudio demuestra que se están «produciendo situaciones de intrusismo y usurpación», ya que reciben créditos de creación los productores ejecutivos y, en menor medida, directores de desarollo y delegados de contenidos de la cadena cuando, en ocasiones, ni siquiera forman parte de los equipos de desarrollo. En muchos casos, según denuncian los guionistas, bajo formas de coacción, aunque en lo que afecta a los responsables de ficción de cadenas y plataformas también existe además un claro conflicto de intereses.
Otra cuestión que indigna a los guionistas es el sistema actual de reparto de los derechos de autor, que además de ser opaco se basa en acuerdos con profesionales que están en una posición jerárquica superior, prolongando de este modo situaciones de usurpación de créditos.
El estudio, en el que se han analizado «unos 2.000 capítulos» en una encuesta a 167 participantes afiliados a ALMA y en una entrevista en profundidad «anonimizada a 14 miembros del sindicato de diferentes perfiles de género, edad y trayectorias profesionales», ha incorporado una perspectiva de género, en la que se constata la discriminación existente en el sector. «Una de cada tres guionistas es mujer y solo el 23% alcanza el cargo de coordinadoras de guion», expuso Cascajosa, que además aseguró que estas «ganan menos». En concreto, el 59,1% de mujeres cobra una media anual inferior a los 30.000 euros, frente al 37,7% de los hombres .
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