'Falcon y el Soldado de Invierno': El legado del Capitán América
La serie de Marvel, que se estrenó en Disney+ este viernes y emitirá semanalmente los cinco episodios restantes, recupera a viejos villanos como el Barón Zemo o Batroc y el tono de 'thriller' de las películas en solitario de Steve Rogers

Más allá de los artificios, coloridas explosiones e impresionantes números de taquilla, hay fondo en la propuesta de Marvel . La pérdida es una constante en la franquicia, que en su salto a la pantalla explora lo irreversible de la misma. En los cómics, ... los superhéroes mueren y resucitan, pero no sucede lo mismo en el cine o en las series, en las que, en su intento por ser realistas, la muerte supone el fin de la vida. Nada más, nada menos.

Del mismo modo que la desaparición de Viuda Negra o Iron Man abrió la puerta a una nueva generación de superhéroes, la del sintezoide Visión y la de Steve Rogers permitió abrazar el duelo y explorar los traumas. Si 'Bruja Escarlata y Visión' desempolvó las 'sitcoms' para escapar del dolor por haber perdido al ser amado, 'Falcon y el Soldado de Invierno' enfrenta a sus dos protagonistas, sobrepasados por el vacío del Capitán América , en un homenaje al género de las 'buddy cop movies' en el que los tira y afloja de sus protagonistas son el alivio cómico de un viaje dramático para conservar, y descubrir, el legado del héroe caído o, en el caso de Rogers, jubilado.
Tanto Sam Wilson ( Anthony Mackie ) como Bucky Burnes ( Sebastian Stan ) lidian con el peso del escudo del Capitán América, una herencia envenenada por las responsabilidades que implica. «Si quitas al mejor amigo en común, la cruda realidad de su relación queda al descubierto. Son como el fuego y el hielo. Sam reacciona espontáneamente con las tripas mientras que Bucky es más frío y calculador. Todo el mundo ha visto los 30 segundos de 'Civil War' donde se pelean por la ubicación del asiento de Sam. Desarrollamos su relación a partir de esa química», asegura Malcolm Spellman, guionista de 'Falcon y el Soldado de Invierno' .
Una dinámica de colegas forzosos que, como sus personajes, los actores mantienen también sin el croma y los efectos especiales. «Lo genial de esto es que no puedes encontrar dos personas más opuestas que Sebastian y yo, pero hay un respeto mutuo entre nosotros. Nos escuchamos, aprendemos y nos enseñamos un montón el uno al otro, y eso hace que demos lo mejor de nosotros mismos y nos corrijamos cuando no lo estamos haciendo», reconoce ante los medios Mackie, que, ya sin la sombra del resto de Vengadores, despliega las alas metálicas en una impresionante escena de acción de casi diez minutos en el primer episodio.

En clave de 'thriller', deudora del tono de las películas en solitario del Capitán América , la serie, que se estrenó este viernes y emitirá semanalmente los cinco episodios restantes, recupera a viejos villanos como el Barón Zemo (Daniel Brühl) o Batroc (Georges St-Piere) y empieza con una declaración de intenciones: ambiente de funeral para desprenderse del escudo de Steve Rogers y «una explosión», pura esencia de la franquicia. «No solo por emitirse en televisión iba a dejar de ser lo más grande posible o íbamos a trabajar menos duro», asegura Kevin Feige , el cerebro y el corazón de Marvel, que reconoce que han puesto en esta ficción «sangre, sudor y lágrimas».
Como ya hizo 'Bruja Escarlata y Visión', impulsando a un primer plano a personajes que en las películas apenas acaparaban escenas, 'Falcon y el Soldado de Invierno' aprovecha las ventajas del formato para profundizar en dos viejos conocidos como son Sam y Bucky, que llevan años participando en la franquicia pero sin el peso de los protagonistas. «Para mí, las películas son como un aperitivo y estas series son como la comida. Cuando comes, puedes saborear todo más, del mismo modo que ahora podemos involucrarnos más con estos personajes. En lugar de dos, pasamos seis horas con ellos, y ese tiempo de más nos permite descubrir nuevos aspectos de sus historias», asegura la creadora de la ficción, Kari Skogland, que se acercó a esta serie «como a una película de seis horas y luego simplemente buscamos por dónde cortar» .
La pandemia la retrasó – iba a ser la primera serie de Marvel en Disney+ –, pero no modificó los planes iniciales, solo los colocó en el centro del debate. El asalto al Capitolio o las protestas del Black Lives Matter orbitan, por casualidad, alrededor de 'Falcon y el Soldado de Invierno', que busca llenar el vacío de esos héroes de los que el mundo se ha quedado huérfano. «Para Sam, el escudo es una representación del país en el que vivimos. El hecho de que un hombre negro represente a un país que no lo representa a él provoca un gran desconcierto». Tanto que, entre conspiraciones y planes de villanos, el Gobierno se interpone en la última voluntad de Steve Rogers, coge el escudo del Capitán América, y encarga su relevo a U.S. Agent, el soldado patriótico al que encarna Wyatt Russell. Nunca una herencia estuvo tan envenenada.
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