El Baúl de los deportes
Conchita Martínez hizo historia en Wimbledon… y se puso nerviosa ante Lady Di
Hace 30 años, la tenista aragonesa fue la primera española en ganar el torneo británico tras derrotar en la final a Martina Navratilova
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A las 17:14 horas del 2 de julio de 1994, Concepción Martínez Bernat (Monzón, Huesca, 16 de abril de 1972) recibía de manos de la duquesa de Kent el preciado y precioso 'plato de Venus', trofeo que la acredita como la primera ... tenista española vencedora en Wimbledon. Un éxito de tal magnitud hizo que Conchita Martínez compartiera portada con la selección española de fútbol que ese mismo día había firmado un decisivo triunfo ante Suiza (3-0) en el Mundial de Estados Unidos. La «reina de Wimbledon» no merecía menos.
«Conchita Martínez demostró que está hecha del barro del que se echa mano para fabricar grandes campeones –arranca la crónica de ABC–. La aragonesa se proclamó vencedora del torneo de tenis más importante del mundo y lo hizo, además, derrotando en la final a todo un mito de este deporte, Martina Navratilova, nueve veces triunfadora en esta competición. 6-4, 3-6 y 6-3 fue el resultado, en una hora y cincuenta y nueve minutos, de un partido reñido y disputado, sin gran calidad, pero con destellos de la enorme clase que adorna a sus protagonistas».
«No se sabe qué milagro ha enmendado sus propias imperfecciones pero, en la final de ayer, Conchita luchó hasta el límite de sus fuerzas, absolutamente bien avenidas con la idea del triunfo. Con talento y talante, como la exigía Lili Álvarez, Conchita hizo un buen roto en las telas del corazón de Martina Navratilova y de miles de aficionados, que deseaban el triunfo de la veterana campeona. Entre el público se advertían, aunque en su mayoría estaba a favor de Martina, ciertas discrepancias, pues, era difícil conseguir el aplauso de 13.118 personas conquistando uno a uno todos los corazones. Conchita se metió ayer de golpe en el libro de la historia del tenis, como venía prometiendo desde hace varios años. Estaba claro que algún día lo iba a conseguir y que no había más que soplar ligeramente sobre sus impresionantes condiciones para provocar el incendio. De un tiempo a esta parte, es otra. Ya no se encoge dentro de sí, ni se siente inferior ante nadie. Ayer mismo, de toda la esencia tenística que había en la central, a Conchita le correspondía un lote desproporcionado. La española jugó con gran inteligencia y con una técnica perfecta…».
«El primer set fue una batalla a muerte en la que las dos jugadoras sabían que se podía decidir el partido. Por eso ambas jugaron a tope, con garra, entregadas en una tarea que las ponía haciendo cabriolas en las cuerdas de sus nervios... Conchita Martínez venció, y con todo merecimiento, en esta primera manga... »….
Amenaza de lesión
«…El segundo set comenzó con ventaja para la nueve veces campeona, que en cuestión de minutos se ponía en un 3-0 peligrosísimo en cuanto que suponía dos 'breaks' de la española. Y, para rematar la desgracia, en ese momento se produjo la amenaza de una lesión de Conchita Martínez, que tuvo que ser dramáticamente atendida por la fisioterapeuta durante varios minutos. Conchita quedó tendida en el suelo y la pista central se echó a temblar temiendo lo peor. Pero no fue nada importante. Todo consistía en un endurecimiento de los glúteos, una especie de contractura, que fue desapareciendo con un masaje... Conchita pudo haber hecho algo más para recuperar el terreno perdido, pero cuando servía para el 4-5, donde llegó a tener un 40-15, se fue abajo y cedía la manga por 6-3...
«..De entrada, en el tercer set, Conchita rompía el servicio de Navratilova merced a una doble falta de la norteamericana… En el cuarto 'game', aprovechando la cuarta subida de Conchita, la estadounidense igualaba, 2-2. Luego, la española recuperaba el regalo y se fue hasta el 5-3 gracias a un revés auténticamente genial que puso a la central en pie de aplauso. A la hora de defender su servicio para seguir en el partido, Martina se fue de la parte baja del cuerpo e hizo un solo punto, mientras la española remataba cuatro y con ellos el set, el 'match' y el campeonato... De nada le sirvieron a Martina sus treinta y cuatro carreras hacia la red, ni sus veintidós voleas ganadoras, ni su entrega absoluta a una tarea difícil de cumplir a los 37 años. Conchita sale de Wimbledon convertida en una reina del tenis. Ha rematado la labor comenzada hace sesenta y ocho años por Lili Álvarez. Ya nadie podrá decir que las españolas no son capaces de ganar en Wimbledon».
«Conchita se metió ayer de golpe en el libro de la historia del tenis, como venía prometiendo desde hace varios años. Estaba claro que algún día lo iba a conseguir y que no había más que soplar ligeramente sobre sus impresionantes condiciones para provocar el incendio»
Crónica de ABC (3-07-1994)
Cuando Navratilova envío fuera la bola definitiva, la que certificó la victoria de Conchita, la aragonesa levantó los brazos al cielo londinense. Luego, sentada en su silla, reía y lloraba a la vez mientras hacía gestos de incredulidad y se secaba la cara con una toalla. En la grada, su madre y su padre, emocionados se abrazaban a los miembros del equipo de su hija.
Como resumen lacónico, gracioso y descriptivo de lo sucedido sobre la hierba, el titular de Conchita: «Sólo sé que la he armado: Conchita Martínez apareció en la rueda de Prensa radiante de satisfacción, si bien vestida con la modestia que la caracteriza. Un jersey y un chaleco de lana la distanciaban de su modelo en la pista. Se la veía feliz, aunque no todo lo que quizá llegue a sentirse cuando madure y medite la hazaña que ha realizado ante los ojos de cientos de millones de televidentes. 'Creo que el partido ha sido agradable y que las dos hemos jugado muy bien. Yo, por mi parte, jugué mejor al final que al principio. Pero lo mejor es que me siento absolutamente feliz', fueron sus primeras palabras».
«Martina fue muy simpática y dulce»
A continuación, explayó su felicidad y sus sentimientos: «Ha sido un partido maravilloso, he jugado muy bien y estoy contentísima de haber ganado. No sé cómo explicar lo que siento. Son como escalofríos. Supongo que todavía no soy consciente de lo que he hecho… Cuando Martina ha tirado la última bola fuera sólo he sentido una sensación de tranquilidad, me he quedado completamente relajada… Estoy muy contenta porque esta vez los nervios no me han traicionado. La fuerza ante algo tan importante te sale desde dentro y eso me ha servido para ganar el torneo…»
«He pensado en todos los que me decían que aquí también lo podía hacer bien y quiero dedicar el triunfo a todos los que me están ayudando continuamente y porque ya era hora de que pasara esto… Le dije a Martina que lo sentía por ella. Estuvo muy simpática y muy dulce conmigo… Ella intentaba ganar su décimo Wimbledon, pero era mi primera final. Yo no me fijaba en el público. Algunos la animaban y otros me animaban a mí. No me importaba. Después de esto no tengo por qué cambiar, aunque ahora vaya a ser famosa y todo eso. Voy a ser la misma persona con un título más, pero vaya título»
El inmemorial torneo inglés –se celebra desde el año 1877– va mucho más allá de lo que sucede sobre la pista de hierba. Así, tras ajustarse la cinta del pelo y enfundarse la chaqueta del chándal –por supuesto, blanca, color preceptivo en Wimbledon–, Conchita escuchó sentada las instrucciones del encargado del protocolo. Porque, concluidos los raquetazos, en el All England Lawn Tennis and Croquet Club tiene lugar la ceremonia de entrega de trofeos, algo tan importante como el propio juego.
«Estaba auténticamente preocupada porque me habían dicho quién estaba en el palco. Y ahora estoy muy feliz de haber sido presentada a la Princesa Diana, que es tan amable y dulce que casi no puedo creerlo. Ha sido maravilloso»
Conchita Martínez (2-07-1994)
Conchita, sabedora de la solemnidad de dicho acto, confesó en la rueda de prensa posterior sus curiosas sensaciones previas: «Antes de empezar el partido estaba nerviosa. Pensaba: 'Dios mío, ¿qué voy a hacer?' Mi preocupación era cómo hacer el saludo al palco Real. ¿Qué puede suceder si no lo hago bien? Estaba auténticamente preocupada porque me habían dicho quién estaba en el palco. Y ahora estoy muy feliz de haber sido presentada a la Princesa Diana, que es tan amable y dulce que casi no puedo creerlo. Todo ha sido maravilloso».
Agradecida al Rey Juan Carlos
En efecto, Diana Frances Spencer (Norfolk, 1 de julio de 1961 - París, 31 de agosto de 1997), popularmente conocida como Lady Di, presenció la final femenina acompañada de su hijo Guillermo –actual Príncipe de Gales y heredero de la Corona británica–. «Me dijo que había sido un gran partido, que yo soy estupenda jugadora y que la había gustado mucho. Me presentó a su hijo, que es muy agradable. La Princesa fue muy amable al tener ese detalle», desveló Conchita.
No acabaron ahí las referencias de la deportista oscense a la realeza: «Estuve pendiente del palco, pues me habían dicho que a lo mejor venía el Rey Juan Carlos. Le estoy muy agradecida por sus amables palabras de París». Un mes antes, el 2 de junio, Martínez había perdido (6-3 y 6-1) en una de las semifinales de Roland Garros ante Arantxa Sánchez Vicario –posteriormente campeona de dicha edición del torneo francés–. «A ver si entre todos le damos un empujoncito a Conchita», dijo entonces el monarca español a los periodistas.
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El 7 de julio de 1994, tras su triunfo sobre el césped inglés, Conchita Martínez acudió al palacio de La Zarzuela, donde fue felicitada por Don Juan Carlos y la Reina Sofía. La tenista aragonesa, que también recibió ese día la enhorabuena del presidente del Gobierno, Felipe González, en La Moncloa, le recordó al monarca su predicción en París, donde el Rey había asegurado: «Conchita pronto ganará un gran torneo».
Venció en Wimbledon y, como integrante de la selección española, fue cinco veces campeona (1991, 1993, 1994, 1995, 1998) de la Copa Billie Jean King (antes Copa Federación, equivalente a la Copa Davis masculina). Además, ganó tres medallas olímpicas –plata en Barcelona 92, bronce en Atlanta 96 y plata en Atenas 2004–, todas en la modalidad de dobles. Desde 1989 hasta 2001 estuvo entre las 10 mejores tenistas del mundo (excepto algunas semanas sueltas) en la clasificación de la Asociación de Tenis Femenino (WTA). Durante todo el año 1995 y al comienzo de 1996 fue la número 2, su mejor registro.
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