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Atletismo

Ingebrigtsen agarra la moto de Mariano para ganar en el 1.500 y firmar otro doblete

El noruego iguala los dos oros en un Mundial en pista cubierta que logró Haile Gebrselassie en 1999

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Javier Asprón

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Acaba la final de 1.500 con otra exhibición de Jakob Ingebrigtsen y el noruego se cruza con Mariano García. Se para ante él y le hace el gesto de la moto que caracteriza al murciano. Luego, los dos posan ante la cámara de esa guisa.

Esta feliz el noruego, que ya tiene en casa otras dos medallas de oro, las primeras en un Mundial bajo techo. Iguala el doblete que conquistó en 1999 un mito como Haile Gebrselassie. Es difícil discernir si Ingebrigtsen, con 24 años y un parlmarés monstruoso, es ya más leyenda que el crack etíope.

Ingebrigtsen vuelve a toparse con una carrera rápida que le obliga a tomar el mando a falta de 800 metros. Ya no lo perdería. La pelea del resto de rivales es por la segunda posición. También la de los españoles. Adrián Ben elige ir a su ritmo, en mitad del grupo. Juega sus bazas a un último cambio brutal. Pero está demasiado lejos y acaba sexto.

Mariano, en cambio, apuesta por pegarse a Ingebrigtsen. Lo acompaña en el fondo del grupo al inicio de la carrera y lo persigue también cuando el nórdico se aburre y toma la cabeza. Pero al atleta de Cuevas de Reyllo, ochocentista reconvertido como Ben, la pila se le agota al paso por el mil. De ahí a meta ya solo puede sufrir y acaba octavo. Se va contento, pese a todo, en su primera final en un 1.500. Dice que habrá más. Se lleva también, de regalo, el dorsal de Ingebrigtsen y la complicidad del prodigio noruego.

Son el británico Neil Gourley y el estadounidense Luke Houser quienes acompañan en el podio a Ingebrigtsen. Cerca, pero sin opciones.

Tampoco puede hacer mucho Esther Guerrero en la final femenina del 1.500. Ya estar ahí es un premio. A la catalana también le toca sufrir con la demoledora zancada que impone desde el inicio Gudaf Tsegay, a ritmo de récord del mundo. La etíope rompe la carrera para marcharse en solitario hasta la meta y parte el grupo en mil pedazos. Es un sálvese quien pueda. Tsegay toma una ventaja estratosférica y cruza la meta en 3:54.86. No hay récord del mundo, pero gana con casi cinco segundos de ventaja sobre su compatriota Diribe Welteji.

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