LIBROS
Julia Viejo crea un paraíso propio con 'En la celda había una luciérnaga'
La escritora madrileña debuta con un libro de relatos, divertidos y originales. Un ejercicio de lucidez para saber narrar lo real

Hay autores capaces de crear universos únicos, obras con personalidad. Películas, libros, que contienen mundos propios, con un estilo, una estética, un imaginario, singulares. Quizá todo parta de entender ese arte, el cine, la literatura, como una especie de acto mágico , capaz de ... crear esos mundos, con sus propias reglas del juego, sus propios códigos, sus propias posibilidades, sus propios enigmas, sus formas de ver, al margen de toda norma y todo límite real. Son pocos los autores que lo consiguen, pero cuando sucede es algo maravilloso. Son obras que te impresionan y se quedan contigo. Este es el caso de la escritora Julia Viejo con su primer libro de relatos, ‘En la celda había una luciérnaga’, publicado por Blackie Books. Sus cuentos me sorprendieron y cautivaron . Son fascinantes, divertidísimos y preciosos.
Una de las grandes virtudes del libro reside en ese imaginario de la autora, en la capacidad de crear esa magia a través de la escritura. En sus relatos suceden cosas que podrían suceder en la realidad y otras que solo tienen cabida en la ficción. Una madre que lleva a su hija al campo a sembrar rayos ; un bosque mágico que no quiere que nadie lo visite; un menú a la carta para el día del fin del mundo; un fantasma condenado a ser eternamente joven; un romance en el sótano de una parroquia…

Ligereza
Lo extraño se cruza con lo cotidiano, lo ordinario con lo extraordinario, o más bien se trata de que la autora sabe ver y contar lo extraordinario de lo ordinario. De ahí procede lo más interesante y fascinante del libro, del atrevimiento para explorar el poder de la imaginación , de la lucidez para saber narrar lo real a través de lo fantástico, lo universal a través de lo propio, lograr lo que únicamente la ficción puede, la reunión entre los vivos y los muertos.
Decía Lucia Berlin que en cualquier texto bien escrito lo que nos emociona no es identificarnos con una situación, sino reconocer una verdad. Los relatos de Julia Viejo son ficción, pero en todos subyace esa verdad, una transformación de la realidad. A través de ella, con ligereza y a la vez profundidad, la escritora habla de las cosas de la vida, alegres y tristes, ilusionantes y desoladas, de sus detalles y paradojas , se adentra en los pensamientos, las fantasías, los sueños, los deseos, los miedos, las obsesiones, las soledades, los misterios, los silencios de los personajes, y con ello, en el corazón de una.
Encontramos imaginación, libertad, riesgo, sagacidad, belleza y oscuridad
Para ello, su gran baza es la frase. «Muchos años más tarde entenderás que perder la virginidad no es nada, que la virginidad no existe y que además perderás otras cosas mucho más importantes: la cartera, la esperanza, a tus padres» , dice en uno de los relatos. En esas frases, geniales y sutiles, está toda esa verdad de la que hablaba Berlin.
En el universo de ‘En la celda había una luciérnaga’ está muy presente la influencia de su admirada Ana María Matute , pero Viejo también es capaz de ir más allá de sus referentes y crear un paraíso propio. En él hay imaginación, libertad, riesgo, sagacidad, belleza y oscuridad, pero, sobre todo, una magia y un humor extraordinarios.
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