Ortiz Echagüe, inspiración de vanguardia un siglo después
Primero fue Balenciaga y ahora Oteyza con su espectáculo 'Merina' quienes miran a las fotografías del maestro para crear, a partir del pasado, piezas llenas de arte y modernidad
Cristóbal Balenciaga, el 'couturier' más grande y desconocido de la historia de la moda

José Ortiz Echagüe (Guadalajara, 1886–Madrid, 1980) tenía una sola afición: la fotografía. Tal era la fuerza, el arte y la dedicación a su hobby que se convirtió en el primer gran fotógrafo español. También en su vida profesional fue un ingeniero ... muy notable, pero con su extensa obra de 'pasatiempos' se convierte en un autor gigante de mirada única para inmortalizar una España que se iba apagando, difuminando en una bruma de carbón negro, ante la mirada ausente o presente de sus protagonistas. Quiso capturar a sus gentes, en sus decorados, con una fuerza y dramatismo que lo convierten en un artista inspirador, único e inimitable.
Él tenía una misión: no olvidar lo que fuimos y alumbrar a otros para descubrir de dónde venimos. Así lo corroboran sus libros: 'España. Tipos y trajes' (1930), con prólogo de José Ortega y Gasset; 'España. Pueblos y paisajes' (1939), donde escribe Azorín; 'España mística' (1943) y 'Castillos y alcázares' (1956). Estas obras de Ortiz Echagüe tuvieron un éxito enorme en su época, principalmente en el ámbito internacional, con más de 30 ediciones y 250.000 ejemplares vendidos.

En la actualidad, la serie 'Balenciaga' (Disney +), que narra la vida del maestro de costura español, muestra en uno de sus capítulos al modisto hojeando uno de los mencionados libros de Ortiz Echagüe. El momento es de lo más dramático: plasma la soledad y la búsqueda del artista tras hablar con Coco Chanel, quien acababa de afearle que siguiera las tendencias de los diseñadores de París y le instaba a mostrar su voz artística en sus creaciones de alta costura. Por eso, es natural que en la siguiente secuencia Cristóbal Balenciaga acudiese a sus raíces españolas, a la obra del primer gran fotógrafo español. «Le ayudaba a recordar esa España de pasado histórico y heroico», cuenta a ABC Igor Uria, director de colecciones de la Fundación Cristóbal Balenciaga.
A Balenciaga también le inspiraban las prendas de su colección personal de indumentaria popular española y hay constancia, según nos cuenta Igor Uria, que en su biblioteca de París tenía los libros de Ortiz Echagüe. El maestro de costura, en la serie y en la vida real, da un giro radical de estilo y abandona los usos parisinos de la época para abrazar la tradición española y lanzarla a la vanguardia. Es entonces cuando el éxito, la sofisticación y el exotismo de sus colecciones alcanzan las máximas cotas. Crea trajes de noche con volantes como si fueran una bata de cola ultralujosa y gorros de charol negro, exactamente iguales a los que se pueden admirar en las fotos de los pescadores de Orio, firmadas por Ortiz Echagüe: «Esta es nuestra tierra y estamos más acostumbrados, pero desde el punto de vista internacional, los vestidos de Balenciaga tienen un dramatismo y una carga absoluta, siempre digo que, si te gusta el drama, Balenciaga es tu hombre y creo que con las fotografías de Ortiz Echagüe pasa lo mismo», apunta Uria.

En 2016, el Museo Balenciaga rindió homenaje a los dos artistas en una muestra titulada 'Carbón y terciopelo. Miradas de Ortiz Echagüe y Balenciaga sobre el traje popular'. Comisariada por Ana Balda, con Igor Uria como asociado, la muestra unía fotografía y moda para ensalzar y entrelazar el trabajo de estos dos grandes de España que emplearon la tradición como fuente de creatividad e innovación. «Balenciaga tenía una visión del pasado que le servía para dar una interpretación de futuro a sus creaciones», dice Uria. «Las imágenes de Ortiz Echagüe son un cifrado de la realidad, con la intención de dejar referencias que pretenden crear un origen: el lugar de donde venimos… Tienen como elemento identificador la atemporalidad. En su visión, el personaje rural, ya sea vestido de faena o de fiesta… está identificado con el valor de lo perenne», señalan Rafael Levenfeld y Valentín Vallhonrat en el libro 'Ortiz Echagüe. Fotografías 1903-1964' (Tf.Editores–La Fábrica).
En sus creaciones para la posteridad, Ortiz Echagüe también mira al pasado para rescatar y utilizar una técnica que data de los comienzos de la fotografía. Empleaba el procedimiento del carbón directo sobre papel Fresson, que da una textura muy característica y donde la imagen final no se obtiene directamente del negativo de la cámara, sino a través de una sucesión de pasos intermedios. Su obra íntegra fue donada personalmente por el autor en 1968 y desde 1981 la custodia el Museo Universidad de Navarra (MUN), que atesora cerca de 1.100 carbones, unos 1.500 negativos en papel y 28.740 negativos, además de materiales intermedios para producción editorial.
Cuando visitas el búnker de Pamplona en el que se guardan con mimo y celo todas las imágenes de Ortiz Echagüe, a una temperatura que para nosotros quisiéramos en estos momentos, no puedes cerrar la boca del asombro ante la ingente y maravillosa producción del fotógrafo. En el corazón del Campus de la Universidad de Navarra, dentro del edificio del museo, en un sótano amplio y luminoso, se suceden los cajones con miles de carbones, clasificados por temas: 'Tipos y trajes', 'Pueblos y paisajes', 'España mística' y 'Castillos y alcázares'; tal y como él los editó.
Me acompaña Elisa Montserrat, responsable de comunicación de la institución, y me ilustra sobre los tesoros allí guardados Ignacio Miguéliz Valcarlos, responsable de Conservación y Colección del MUN. Las imágenes de 'La Roncalesa' y la de las 'Lagarteranas' me impactan sobremanera y pienso en lo vanguardistas que aparecen a nuestros ojos. «Esos refajos, que eran trajes de lluvia y también falda, son de una modernidad aplastante», describe el diseñador de moda Paul García Oteyza a ABC, días después y desde su tienda de Conde de Xiquena en Madrid.
Si a una plumilla profana como yo le parecen unas estampas inspiradoras, no me puedo ni imaginar la emoción que debieron sentir los diseñadores de la firma Oteyza, Paul García de Oteyza y Caterina Pañeda, cuando vieron por primera vez una fotografía de Ortiz Echagüe. «En sus imágenes no sólo conservaba una parte de la Historia de España, sino que su mirada era muy vanguardista y permite a los artistas abrir ventanas sobre mundos que han inspirado a otros; su trabajo no es plano, crea un misticismo y un pictorialismo que aporta texturas y plasticidad, luces y sombras», cuenta Paul García.
Paul y Caterina se encontraron con la obra de Ortiz Echagüe por casualidad y sin saber nada al respecto: «Cuando empezamos a trabajar en el espectáculo 'Merina', fuimos al Museo del Traje para inspirarnos, nos enseñaron muestras de indumentaria y unas fotografías, fue entonces cuando apareció Ortiz Echagüe y nos fascinó, no habíamos visto nada igual, sí habíamos estudiado grabados antiguos, pero nunca imágenes tratadas de esta manera«, recuerda Paul García, quien atesora una de las primeras ediciones de uno de los libros del fotógrafo, que le regaló su amiga y que ya se ha convertido en una »herramienta de trabajo importantísima».
La firma Oteyza tiene ya en cartel la obra 'Merina', un espectáculo que aúna moda, danza, música electrónica y artes visuales, y cuyos autores son los propios diseñadores: «En la pospandemia nos dimos cuenta de que para crecer había que abrir canales distintos. No era cuestión ni de meternos en el mundo de la perfumería, ni de seguir desfilando, y eso que llevábamos varias temporadas haciéndolo invitados por la organización de Paris Fashion Week, por eso nos costó mucho parar», añade Paul García. Fue un momento de salto al vacío, una decisión valiente e innovadora: «Un viaje paralelo a través de las artes escénicas es algo inédito. Nunca una firma se había constituido en autora».

Chanel había creado vestuarios para el ballet de la Ópera de París y para las colaboraciones con Picasso y Jean Cocteau en 'Antígona' (1922) y en el ballet ruso de Serguéi Diághilev 'Le Train Bleu' (1924); Jean Paul Gaultier ha sido autor, director y diseñador de vestuario del 'Fashion Freak Show' (2019), y Tom Ford ha dirigido las películas 'Un hombre soltero' (2009) y 'Animales nocturnos' (2016). Sin embargo, ahora, unos diseñadores españoles que operan con el nombre de Oteyza van más allá con 'Merina': «No es más meritorio, es distinto, porque no solo la moda participa de otro universo artístico, sino que se constituye como autora. El espectáculo te abre a un público más amplio, te multiplica, ya no eres el que viste, sino que el artista es la propia firma», apunta Paul García.
La representación de Oteyza, dividida en cuatro actos, ha viajado por varias ciudades españolas e incluso ha dado el salto hasta París, donde fue exhibida y custodiada en el escenario por dos imágenes de Ortiz Echagüe. «No es una acción de marketing, es una obra artística que sale del alma y de la creación, cuando los desfiles son de consumo rápido y los diseñadores se replantean el momento y el contexto, nosotros hemos creado 'Merina'. Es una primera piedra, porque no queremos que la moda sea la hermana pobre de las artes».
El espectáculo cuenta con el coreógrafo Antonio Najarro, con el compositor Tagore González y con Príamo Estudio para la creación escénica. 'Merina' muestra, a través de la historia, la progresión de la creación española, desde el origen de la materia hasta la vanguardia: «Es un proyecto muy ambicioso con un recorrido muy amplio, que se puede enriquecer con elementos nuevos y en el que estará muy presente Ortiz Echagüe».
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