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Sevilla ya puede disfrutar de su 'capilla sixtina' en el antecamarín de la Macarena

La hermandad ha presentado la nueva decoración pictórica de esta estancia de la basílica después de tres años de trabajo de Manuel Peña Suárez

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Así luce la nueva decoración del antecamarín de la Macarena Víctor Rodríguez
Pepe Trashorras

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La basílica de la Macarena está un poco más cerca del cielo si cabe desde este viernes 20 de diciembre. La hermandad ha presentado la nueva decoración pictórica del antecamarín de la Virgen de la Esperanza, obra del artista Manuel Peña Suárez, que podrá visitarse por primera vez durante este fin de semana.

Esta pequeña estancia que precede al camarín de la Macarena se encuentra por fin terminada de arriba a abajo con las nuevas pinturas después de tres años de trabajo, uno para la evaluación del proyecto y la elaboración de estudios, y dos para la realización de la minuciosa labor pictórica, como señaló el autor durante la presentación a mediodía del viernes. El resultado salta a la vista, aunque de entrada es inabarcable para la misma pese al reducido tamaño de la sala.

Su decoración palaciega parte de «muchísimos estudios de las ciudades de Roma y Florencia, con numerosos guiños a los grandes maestros y mucho lenguaje». Entre todos los detalles que componen el microcosmos del antecamarín destacan dos grandes figuras: las virtudes teologales de la Esperanza, colindante con el camarín de la Virgen, y la Justicia, porque María «también es espejo de justicia». Estas aparecen flanqueadas por una serie de querubines que portan cuernos de la abundancia con un claro guiño a Sevilla y Andalucía, puesto que estos ángeles no portan fruta en sus cornucopias, sino geranios, algo que hace «más peculiar a esta sala, más macarena».

Galería. Detalle de los santos Leandro y Justa Víctor Rodríguez

También aparecen algunas de las letanías más importantes y sugerentes de la Virgen, así como, a mayor altura, los retratos de los santos sevillanos más destacados por orden jerárquico: San Isidoro, San Leandro, Santa Justa, Santa Rufina, San Hermenegildo y San Fernando, estos dos últimos, como reyes que son, a ambos lados del azulejo del Señor del Gran Poder, rey de reyes, que se ha respetado e integrado con gran acierto dentro de la nueva decoración pictórica. Cabe recordar que esta es la sala en la que las hermandades de la Macarena y el Gran Poder se reúnen en los instantes previos a la Madrugada del Viernes Santo para renovar la concordia mediante la cual la cofradía de San Lorenzo pasa antes por carrera oficial. Por último, y en un lugar estratégico, también se encuentra la santa más contemporánea, Santa Ángela de la Cruz. Muchos de estos santos se salen de sus marcos para tratar de establecer cierto diálogo con los visitantes.

Cuando se echa la mirada hacia el techo del antecamarín, se descubre una hipnótica bóveda azul cuajada de estrellas. El intenso lapislázuli de la bóveda, «presente en muchos de los grandes maestros», forma junto al dorado de las estrellas una suerte de armónico firmamento que constituye el binomio perfecto para rematar el tesoro de esta estancia llena de reminiscencias al Paraíso.

La bóveda de estrellas que corona el antecamarín Víctor Rodríguez

Manuel Peña aseguró que «esta sala va a suponer un antes y un después en mi trayectoria, no sólo por lo que estáis viendo, sino también por el espacio que he tenido la suerte de decorar como fiel devoto de la Virgen de la Esperanza, puesto que este lugar es la antesala a la gloria», al tiempo que agradeció al hermano mayor y la junta de gobierno de la Macarena la confianza depositada en él a la hora de realizar este trabajo.

Peña seguirá trabajando en la basílica

El hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, presente junto al autor de las pinturas murales en la comparecencia ante los medios, señaló la relevancia del antecamarín como «preámbulo, esta entrada que ahora mismo nos ocupa, casi tan importante como el salón del trono, que es el camarín». Apuntó además que, una vez terminada esta obra, algunos ilustres pintores que la han visitado dijeron que hay que cambiar el resto de pinturas de la iglesia «porque se han quedado muy cortas», algo que no sorprende en absoluto a la junta de gobierno, dada la trayectoria del artista, que ha pintado en Roma, «incluso para el Papa».

Manuel Peña durante la presentación de la decoración pictórica Víctor Rodríguez

También expresó el compromiso con el patrimonio de su junta de gobierno e indicó que «el camino más largo se recorre dando el primer paso, y este es el primer paso de lo que vendrá después». El próximo trabajo de Manuel Peña para la Macarena será el lado contrario del camarín, y posteriormente se ejecutará la decoración pictórica del frontal de la capilla chica, lugar por donde se accede a esta estancia. El hermano mayor espera que estos trabajos den comienzo lo antes posible, «probablemente durante mi mandato».

Ahora sólo queda que los fieles, devotos y amantes del arte acudan y suban las escaleras que conducen a las puertas del cielo macareno para disfrutar de esta maravilla pictórica que, desde este viernes, es patrimonio de todos los sevillanos.

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