vivimos como suizos
El contador
Vamos de sorpresa en sorpresa: Jésica venía de un catálogo y Monedero fue apartado por baboso
Cantes lúdicos
Todo en su sitio
O sea, que Jésica era puta. De catálogo. La novia de Ábalos. Me pinchas y no sangro. El vestido blanco sí era una muestra de 'power suit' y no esos trajes de chaqueta de Hillary Clinton o Georgia Meloni. Esto del catálogo lo contaban ... ayer Ketty Garat y Teresa Gómez. Por sus servicios llegó a percibir entre 6.000 y 12.000 euros mensuales, incluido el alquiler de 2.700 por el piso de la Torre de Madrid o los 1.500 que cobraba por viaje cuando acompañaba a Ábalos. Ríete de los míseros 3.000 dólares más ropa que Vivian (Julia Roberts) cobraba tan contenta de Edward (Richard Gere) en 'Pretty Woman'.
O sea, que Monedero es un baboso. O sea, bis, que Podemos lo sabía y lo apartó tras varios testimonios de violencia sexual. Cuando dejó de ser presidente de la Fundación República y Democracia, Ione Belarra lo despidió así en público: «Muchas gracias por tu incansable trabajo en Podemos, pero, sobre todo, por haberte desvivido siempre por su magnífica militancia. Lo fácil, con todos los ataques que has recibido, era haber abandonado. Seguimos peleando juntos». Y en lugar de punto, un corazón lila. Hay que 'fuck yourself'.
En el nuevo pacto contra la violencia machista, de género o como demonios se llame eso, socialistas y populares intentaron que la prostitución apareciera como forma de violencia, pero otros lo rechazaron. Lo que ha quedado: «Son otras formas de violencia contra las mujeres, al menos, el proxenetismo, la explotación sexual, la trata con fines de explotación sexual, la violencia digital, la violencia económica y la violencia vicaria». ¿Al menos? ¿Pero qué redacción chatarra es esa? Vizcaíno Casas recordaba en un par de libros un pleito laboral en el que una actriz metida a empresaria tenía que abonar a los actores sueldos no cobrados. El juez de Magistratura le decía que tenía que pagar y ella, que no tenía dinero. Se le embargarán sus bienes, seguía el juez. Y ella, que no tenía nada. «Como no me embarguen el coño». Y Su Señoría: «Pues sí, se puede. Y ponerle un contador». El contador de Jésica se ha pasado de vueltas. Hija, muy bien hecho.
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