Planes de ataque al descubierto: revelados los detalles del chat de altos cargos de Trump sobre Yemen
'The Atlantic' publica los mensajes de Signal en los que el secretario de Defensa detalló, minuto a minuto, los bombardeos contra Yemen mientras otros altos cargos celebraban las muertes con emojis y frases triunfalistas
El Pentágono mandó por error a un periodista el plan completo del ataque a Yemen horas antes de producirse

Tras dos días de desmentidos, declaraciones, evasivas e insultos por parte de altos funcionarios del Gobierno de Donald Trump, el periodista Jeffrey Goldberg, editor jefe de 'The Atlantic', ha decidido hacer públicos los mensajes de Signal en los que se compartieron detalles operativos sobre ... ataques aéreos contra posiciones hutíes en Yemen.
La publicación se produce después de que la Casa Blanca insistiera en que no se trataba de información clasificada, pese a que los textos, según queda en evidencia ahora, incluían horarios precisos de despegue de cazas estadounidenses y objetivos específicos de bombardeo.
Entre los mensajes ahora publicados, destaca uno enviado por Pete Hegseth el sábado 15 de marzo a las 11:44 de la mañana, hora de Washington, en el que anunciaba el inicio inminente del ataque: «El clima es FAVORABLE. Acabo de CONFIRMAR con CENTCOM [Comando Central] que seguimos ADELANTE con el lanzamiento de la misión». A continuación detallaba el horario preciso de las operaciones: a las 12:15 despegarían los primeros F-18; a las 13:45 comenzaría la ventana del primer ataque con drones y cazas; a las 14:10 saldría una segunda oleada de F-18; y a las 14:15 caerían las primeras bombas, salvo que el «objetivo terrorista» hubiera sido abatido antes.
También informaba que a las 15:36 se lanzarían misiles Tomahawk desde el mar. Cerraba el mensaje con un «Buena suerte a nuestros guerreros», tras asegurar que no había riesgos de comprometer la seguridad operativa.
De viaje al Pacífico, Hegseth negó el martes haber compartido planes de ataque, se rió ante las preguntas de la prensa y acusó a Goldberg de ser un mentiroso «que sólo vende basura».
El grupo de Signal, llamado «Houthi PC small group», fue creado por el asesor de Seguridad Nacional, Michael Waltz, como un canal informal para coordinar a varias figuras clave de la Administración Trump en torno a los ataques contra posiciones hutíes en Yemen. Entre los participantes estaban el secretario de Defensa, Hegseth; el director de la CIA, John Ratcliffe; la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard; el comandante del CENTCOM, general Michael Kurilla; y el vicepresidente J. D. Vance. Por un error no aclarado, Waltz añadió al grupo a Goldberg, editor jefe de 'The Atlantic', sin percatarse de que estaba incluyendo a un periodista ajeno a la cadena de mando.
Goldberg, al darse cuenta de que estaba recibiendo en tiempo real detalles operativos sobre una operación militar en marcha, optó en un primer momento por no publicar los mensajes, para no poner en riesgo vidas estadounidenses. Sin embargo, tras las declaraciones públicas de Trump y sus principales funcionarios —quienes negaron que se hubieran compartido planes militares o información sensible—, 'The Atlantic' decidió publicar los textos íntegros para que el público pudiera evaluar por sí mismo la gravedad de lo ocurrido.

Lo ocurrido no tiene precedentes en la historia reciente de la seguridad nacional estadounidense. Nunca antes se había documentado que altos cargos del Gobierno, incluyendo al secretario de Defensa y al director de la CIA, compartieran en tiempo real planes de ataque militar a través de una aplicación de mensajería cifrada, y mucho menos en presencia involuntaria de un periodista. La gravedad del episodio radica no solo en la filtración de horarios, objetivos y métodos de ataque, sino también en la normalización de prácticas que vulneran los protocolos básicos de seguridad operativa.
De haber caído esa información en manos enemigas, los pilotos estadounidenses habrían estado expuestos a un riesgo mayor del habitual. La insistencia de la Administración en minimizar el incidente, afirmando que no se trataba de información clasificada, no atenúa el hecho de que se puso en peligro una operación militar en curso y se rompieron normas fundamentales del manejo de inteligencia.
Entre las revelaciones más llamativas, figura un mensaje enviado por Waltz poco después del inicio de los bombardeos, en el que informaba en tiempo real sobre los efectos de los ataques: «Edificio colapsado. Tuvimos múltiples identificaciones positivas. Pete, Kurilla, la comunidad de Inteligencia, gran trabajo».
En otro mensaje posterior, aclaró que el objetivo era «el jefe de misiles», a quien identificaron entrando en el edificio de su pareja sentimental antes de que fuera alcanzado. El vicepresidente J. D. Vance respondió con un escueto «Excelente», seguido por un mensaje de Ratcliffe: «Un buen comienzo».
Waltz remató con una cadena de emojis —puño, bandera estadounidense, fuego—. Según las autoridades hutíes, al menos 53 personas murieron en los ataques, una cifra que no ha sido verificada de forma independiente. La naturalidad con la que estos funcionarios comentaban los efectos de una operación letal en un chat informal ha alimentado las críticas sobre la falta de controles y la creciente opacidad en la toma de decisiones militares de alto nivel.
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