Por qué Italia es el único país que no vota el nuevo pacto de estabilidad aprobado por el Parlamento Europeo
«Hemos unido la política italiana», ironizó con amargura el comisario europeo de Economía, el italiano Paolo Gentiloni
El centro derecha arrasa en el 'Ohio de Italia'
Italia en el punto de mira de Europa por la irresponsabilidad de su clase política, tanto la del Gobierno de coalición como la de la oposición, por su rechazo al nuevo Pacto de Estabilidad aprobado ayer por el Parlamento Europeo, que supone enterrar las viejas ... reglas fiscales impuestas durante la crisis financiera. Solo tres europarlamentarios italianos votaron sí al nuevo pacto, que fue aprobado con 367 votos a favor, 161 en contra y 69 abstenciones. Por cálculo político, al estar ya en campaña electoral de los comicios europeos de junio, Italia fue el único país que no votó a favor del Pacto.
«Hemos unido la política italiana», ironizó con amargura el comisario europeo de Economía, el italiano Paolo Gentiloni, exprimer ministro y destacado miembro del Partido Democrático (PD), de centro izquierda. Todos los partidos italianos se abstuvieron, con la excepción del Movimiento 5 Estrellas que votó en contra. Los partidos italianos se lavaron las manos, al estilo Pilatos, un gesto que fue percibido en la UE como una irresponsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta los datos de la economía: Italia tiene la deuda pública más alta de Europa después de Grecia (134,8% del PIB) y el mayor déficit de toda la UE (7,4% del PIB), según datos de Eurostat.
Los tres partidos de la coalición del Gobierno Meloni (Hermanos de Italia, Forza Italia y la Liga) se abstuvieron a diferencia de sus respectivas familias políticas europeas. Se produjo un efecto dominó, por influencia de la campaña electoral de los comicios europeos. La Liga de Matteo Salvini, cuyo liderazgo está cada día más en el aire, desencadenó la batalla contra el Pacto de Estabilidad, porque su campaña la ha centrado contra la UE, a la que hace culpable de casi todos los males.
La liga se abstuvo en la votación y no se atrevió a votar en contra porque el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, destacado miembro de la Liga, firmó previamente el Pacto en nombre de Italia. En consecuencia, tras la abstención de la Liga, los otros dos partidos de la coalición del Gobierno -Hermanos de Italia y Forza Italia- también se abstuvieron, para no regalarle a Matteo Salvini la bandera electoral del euroescepticismo.
Lo llamativo es que a esta clamorosa decisión se uniera también Antonio Tajani, líder de Forza Italia (FI), expresidente del Parlamento Europeo y convencido europeísta. FI fue la única fuerza del Partido Popular Europeo que no apoyó el nuevo Pacto de Estabilidad. No menos llamativa fue la abstención de Hermanos de Italia, teniendo en cuenta que su líder Giorgia Meloni, que en diciembre pasado, como primera ministra, motivó así su apoyo al Pacto: «Representa una mejora para Italia con respecto a las condiciones del pasado».
En cuanto a la oposición, también pesó el cálculo electoral. El Partido Democrático se abstuvo a pesar de que las nuevas reglas fueron firmadas por el comisario Paolo Gentiloni, del PD. Pero la abstención le sirvió a la secretaria del PD, Elly Schlein, para atacar a Giorgia Meloni, culpándola de haber negociado «un mal compromiso para Italia». «Hemos decidido abstenernos -dijo Schlein- porque creemos que el texto negociado por el Gobierno es significativamente peor que la propuesta inicial de la Comisión Europea y Gentiloni».
Por su parte, el líder del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, con su voto en contra del Pacto pudo atacar a Giorgia Meloni y alardear de ser el más crítico contra la UE, afirmando que el Pacto «corta el crecimiento de Europa y de Italia«.
Algunos analistas ven un reflejo populista en la posición de los partidos italianos no votando a favor del nuevo Pacto de Estabilidad: «Ciertamente -escribe Massimo Franco en el Corriere della Sera-, observar que el país sólo encuentra un simulacro de unidad absteniéndose del Pacto sugiere un resurgimiento populista; o al menos, el deseo de descargar la crisis que se arrastra sobre la UE».
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