Can Bonet
7 /10- Precio medio
- 40€
- Dirección
- Menéndez Pelayo,15
- Teléfono
- 910 46 44 08 Llamar

A mediados de 2018, Esther Bonet y Pere Vendrell desembarcaron en Madrid procedentes de Ibiza, donde ya tenían un restaurante con el mismo nombre: Sa Brisa. En este tiempo han logrado asentar un atractivo proyecto de cocina balear. El pasado año, decidieron cerrar definitivamente la casa madre ibicenca para centrarse exclusivamente en la capital. Lograron hacerse con el local anexo a Sa Brisa y allí, frente al Retiro, acaban de abrir este Can Bonet, en el que apuestan por la cocina catalana, ya que ambos son naturales de Lérida.
Por diversas razones, una ciudad como Madrid, que acoge un número importante de restaurantes de todas las cocinas regionales, apenas tiene representantes destacados de cocina catalana. Apenas dos o tres establecimientos como Paradís o Casa Jorge mantienen unos niveles dignos de calidad y de autenticidad. Desde luego, por lo que he podido comprobar estos días, Can Bonet empieza con buen pie, con un nivel bastante notable.
El comedor, pequeño, comparte cocinas con Sa Brisa. Hay, eso sí, un detalle que no me gusta nada: la ausencia de manteles. Cubiertos y pan directamente sobre la mesa, tendencia que seguiré combatiendo porque me parece tan antiestética como antihigiénica. En fin.En la carta, platos catalanes, especialmente de cocina tradicional ilerdense, sencillos y ricos, servidos en raciones abundantes. Para empezar, un buen pan con tomate para hacerse a gusto en la mesa: pan tostado, tomates bien maduros, ajos, buen aceite de arbequina virgen extra, y sal natural de Ibiza. La ensaladilla rusa (10 €), con ventresca de atún y piparras, está bien cremosa, pero un exceso de zanahoria la endulza demasiado. De todas las entradas (plato de embutidos, gambas listadas al ajillo, gambas y berberechos a la brasa…) sobresale una estupenda esqueixada (12), la mejor que he comido en Madrid, que hacen con la ventresca del pescado, lo que le da una textura más agradable y una mayor jugosidad.
Otro plato notable son los caracoles a la gormanda (13), una forma de prepararlos tradicional en Lérida y muy poco habitual en Madrid, ya que los restaurantes catalanes suelen ofrecerlos a la llauna. Se acompañan con buen alioli. Quedan para otra visita los arroces, con el estupendo detalle de que se preparan individuales, para un solo comensal, algo de lo que deberían tomar nota muchas arrocerías. Los hacen de conejo y caracoles (15) y de gambas alistadas (17), además de una fideuá de sepia y calamar (17). En las carnes, destacan las butifarras artesanales catalanas en preparaciones muy populares: bien con seques (judías blancas) o bien en ‘blanco y negro’, con escalivada (14). Otro detalle es que pregunten el punto con que se desean estas butifarras. Postres menos atractivos, entre ellos un milhojas de crema con frutos rojos (6). Y carta de vinos breve, pero bien seleccionada.
No cierra. Terraza.