CRÍTICA DE:
'Deseo cenizas para mi casa', de Daria Serenko: Putin y los cementerios de Rusia
ENSAYO
La activista, escritora y artista rusa mezcla espléndida y estremecedoramente un gran caudal de historias, testimonios y relatos de represaliados como ella
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En un poema incluido en su excelente libro último 'Deseo cenizas para mi casa' la conocida activista, escritora y artista rusa Daria Serenko (Jabárovsk, 1993) citaría indirectamente al Premio Nobel de Literatura Joseph Brodsky, exiliado en su día de la URSS.
Un maestro de ... maestros de su patria, grande en genios de la literatura pero también en persecuciones y tiranías a lo largo de las épocas. En su poema Brodsky escribió: «Ni país ni cementerio/ yo quiero elegir/ a la Isla Vasilievski/ iré a morir». Al final, la última morada del insigne autor de 'Del dolor y la razón' (Siruela), no sería esta isla de San Petersburgo, su ciudad natal, sino la Isla de San Michele en Venecia. Aunque fallecido en Nueva York, Brodsky escogería reposar, simbólicamente, para siempre en el exilio, lejos de su patria.
ENSAYO
'Deseo cenizas para mi casa'

- Autora Daria Serenko
- Editorial Errata Naturae
- Año 2025
- Páginas 173
- Precio 19 euros
Como cuenta Daria Serenko en su nuevo libro, mezcla espléndida y estremecedora de un gran caudal de historias, testimonios y relatos de represaliados como ella insertados en un volumen que maneja maravillosamente todos los géneros a la vez (prosa, poemas, diario de presidio, entrevistas imaginarias, lecturas) un día, ella misma, también se planteará qué hacer: emigrar o quedarse y seguir incansablemente con su activismo antiPutin y sus acciones de denuncia de los abusos, detenciones incesantes a opositores, asesinatos y corrupción del régimen.
Pero antes, como refleja en su libro, dialoga con su propio y contradictorio interior, lleno de dudas angustiosas: «Es hora de dejar este país, digo/ Yo no me voy, digo». O bien: «Tu casa está donde estés viva/ Soy una patriota», Y, por último, lo más temido y desgarrador para una escritora, la pérdida de la lengua: «Un día me despertaré y no recordaré cómo decir todo esto en ruso. Y no pasará absolutamente nada».
Ya en el exilio, en Georgia, en Tiflis, cuando se cruza con alguien, le dicen, a modo de saludo solidario, «Viva Ucrania». A lo que ella está tentada de responder: «Vivan los héroes». De cualquier lugar, se haya iniciado una guerra o no: «¿Son conscientes de que no soy ucraniana, solo una rusa con apellido ucraniano? Nunca he estado en la guerra, tan solo puedo hablarles de la dictadura».
Libro, de una lírica vitriólica y feroz, afilada y profundamente turbadora a la vez, más que nunca necesario de leer ahora
Famosa por un libro anterior, traducido a una gran cantidad de idiomas, 'Chicas e instituciones' (Errata Naturae), inspirado en su paso como trabajadora de diversos organismos culturales, de donde sería despedida por su activismo político, Daria Serenko sería condenada más tarde a prisión por la difusión de «simbología extremista».
Allí, cuando ya era evidente un clima prebélico entre rumores y conversaciones escuchadas aquí y allá, comenzaría a escribir el libro actual, 'Deseo cenizas para mi casa', dos semanas antes del 24 de febrero de 2022, fecha oficial de la invasión rusa de Ucrania. Quedaría en libertad un día antes del comienzo de los ataques y abandonó Rusia pocos días después. En febrero de 2022, junto a otras compañeras, fundará el grupo Resistencia Feminista Contra la Guerra y en 2023 recibirá el Premio de la Paz de Aquisgrán.
Como dice en su libro, de una lírica vitriólica y feroz, afilada y profundamente turbadora a la vez, un libro más que nunca necesario de leer justo en estos momentos, Daria sabe que habrá un día no lejano, mañana o ya mismo, como muchos se empeñan y propagan, en que probablemente todo quedará enterrado. La verdad, la mentira, quién fue el agresor y el agredido, quién disponía del poder para marcar los límites de la libertad y quién era condenado por transgredirlos («cómo vivir en la lengua de la libertad/ cómo expresar en ella el futuro, que se siente perdido») todo quedará fantasmalmente confundido. Todo se manipulará.
Por tanto, como insiste, tiene que haber el mayor número posible de testimonios, ya que lo que se quiere borrar deprisa, sin demora, es la memoria dejada por muchos: «Siempre tiene que haber el mayor número de testimonios posibles, porque tan sólo unos pocos textos llegarán al futuro. Cada texto sobre el terror es como disparar una flecha, delgada y frágil, que las más de las veces errará el tiro o será interceptada en pleno vuelo».
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