Rodin en el infierno de Dante
La Calcografía Nacional inaugura una exposición de dibujos del escultor inspirados en la «Divina Comedia», estampas casi desconocidas que fueron inmortalizadas en un catálogo gracias al fotograbado, una técnica emergente en el siglo XIX
Dante bajó al infierno junto al poeta Virgilio y los vio. Los vio a todos. A los lujuriosos, a los avaros, a los envidiosos, herejes, violentos, estafadores y traidores... Una pléyade de pecadores condenados en un abismo subterráneo, una pirámide de círculos concéntricos invertida y coronada por Lucifer, un ángel de tres cabezas que cayó del cielo y penetró en las entrañas de la Tierra.
Rodin también los vio, a través de los cantos de Dante, y pintó sus almas vagando en el negro, gris y ocre de los tiempos. La Calcografía Nacional recupera ahora un centenar de piezas casi desconocidas del francés, dibujos que realizó a finales del siglo XIX, mientras trabajaba en «Las puertas del infierno». La muestra «Figuras de sombras» reúne 113 estampas sobre la visión del artista del poema de Alighieri: 31 dedicadas al Limbo, el primer estadio del abismo, al que iban a parar los niños no bautizados, y 82 al Infierno, a sus moradores y a las torturas a las que eran sometidos. La exposición también acoge 16 estudios que, aunque no hacen referencia a Dante, tienen inspiración bíblica y siguen la línea de los anteriores.
Los «dibujos negros» de Rodin , que permanecerán en la Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 11 de noviembre, son «una obra de madurez», explica Juan Bordes, académico delegado de Calcografía Nacional . «Son fundamentales para la lectura de su obra», ha añadido Annick Brude, comisaria de la muestra y conservadora del Museo de Aquitania (Burdeos) , del que proviene la exposición.
Rodin presta especial atención a los cuerpos que vagan por los nueve círculos
El Limbo representado por Rodin se compone casi en exclusividad de imágenes de hombres y mujeres con sus hijos en brazos . Niños que no recibieron el primer sacramento y que, junto a los hombres buenos que vivieron antes de Cristo, residen en el primer escalón hacia las profundidades. En las estampas del Infierno aparecen espectros en pena, centauros, corruptos convertidos en reptiles, demonios y furias. También la barca de Caronte, Dante y Virgilio en su viaje por el inframundo y Ugolin0, un conde que fue apresado junto a sus hijos. Al morir estos de hambre, se alimentó de sus cuerpos.
Fotograbado
Las imágenes no son dibujos definitivos, sino pruebas «bon a tirer» que Rodin realizó para la edición del álbum Fenaille. En 1897, la maison Goupil, pionera en las nuevas técnicas de reproducción de imágenes, elaboró un catálogo en el que inmortalizó unas estampas que, de otra forma, habrían sucumbido a la corrosión de las tintas ferrogálicas . El libro tomó el nombre de Maurice Fenaille, miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia y patrocinador de la obra. Rodin siguió de cerca el proceso de edición; algunos de los dibujos expuestos conservan las anotaciones del autor sobre los detalles que debían cuidarse en las reproducciones. «Especialmente los colores», señala Bordes.
La tarea de Goupil «democratizó el acceso al arte», resalta el académico. Los catálogos inauguraron un fenómeno nuevo en el arte, el de la multiplicación. Permitieron la difusión y comercialización de las obras, pero también su conservación, siendo los originales permeables al paso del tiempo y a la degradación de sus materiales (tintas y papel). Pero incluso el fotograbado requería una delicada labor artesanal y diferentes técnicas para cada estampa, explica la comisaria.
Los intercambios entre museos –Burdeos recibirá en noviembre «Los desastres de la guerra», de Goya, como «respuesta» a la muestra de Rodin– «son una buena fórmula para las exposiciones en época de crisis», señaló ayer el director de la Academia, Antonio Bonet. «Figuras de sombras» ha sido organizada «gracias a la generosidad del Museo de Aquitania y a pesar del regateo de los patrocinadores» , reveló Juan Bonet. El académico no se contuvo y denunció que las grandes organizaciones «prefieren pagar indemnizaciones enormes a sus directivos» en lugar de contribuir a la difusión del arte. «Nosotros», concluyó, «seguiremos exportando arte español».
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